Carolina quiere escapar de las miradas - ETC Podcast 18

psicóloga Magdalena Mohr
Hola, soy la psicóloga Magdalena Mohr. Trabajo en mi consulta particular haciendo psicoterapia enfocada a trabajar el autoestima en mujeres. Me apasiona acompañar a mujeres a descubrirse y a ser la mejor amiga de si mismas.


Hoy les contaré del caso de Carolina, de 35 años, quien llega a consultar pidiendo ayuda para superar la timidez que le permite cumplir con su trabajo.

Carolina, llega a mi consulta con cara de preocupación y la mirada baja. Su tono es bajo y voz es suave. Cada movimiento que realiza es cuidadoso. Se sienta en el borde del sillón, sin soltar la cartera, trabaja como contadora en una oficina de contabilidad. Hace un mes fue ascendida de puesto, lo que la desafió a tener que tener reuniones con clientes y hacer presentaciones en público. Dice que esto ha sido terrible para ella: empieza a sufrir dos días antes de la presentación, con angustia generalizada y preocupación intensa. Me dice: “no puedo disfrutar de nada, solo imagino el momento en que estoy presentando, nerviosa, imaginando que lo hago mal, pensando en la imagen que tendrán de mi y cuestionándome cuan preparada estoy. Casi siempre tengo la sensación de que no sé nada. Es como que quisiera escapar pero no se adónde”.

Me cuenta que al presentar siente inflamación y dolor en el área abdominal, junto a un profundo miedo. Le tiembla la voz. Lo que más la tortura es cuando se ‘queda en blanco’ mientras está hablando, momentos de los que logra salir para reanudar su narración. Esos minutos se le hacen eternos. Siente vergüenza, culpa, miedo. Se critica a si misma y teme la evaluación de su trabajo. Ha empezado ha temer perder su empleo. Vive con temor a que le anuncien una próxima presentación.

“¡Siento unas ganas tan grandes de arrancar de todas las miradas y meterme en mi cama! Todo mi cuerpo me pide que arranque. Tranquilizarme y enfrentar es una lucha.”

Pensar en esas instancias se ha transformado para Carolina en algo que ocupa toda su mente. Ha perdido el interés en hacer las actividades que antes disfrutaba y en conversar con amigos. La preocupación se la come.

Llega derivada a mi consulta por el médico al que consultó por su malestar abdominal. Le diagnosticaron colon irritable y le recomendaron asistir a psicoterapia para aprender a manejar el estrés. La veo extenuada. Se siente en peligro y no sabe como defenderse, porque el peligro no tiene una forma definida. Tampoco tiene las herramientas.

Carolina sufre de estrés y ansiedad generalizada. Esto se ha presentado con síntomas depresivos y colon irritable.
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https://www.paislobo.cl/2019/06/aburrida-apurada-podcast.html
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Comienzo indagando junto con Carolina en la forma que tiene de experimentar este temor, y acerca de la visión que tiene de si misma. Me dice que lo primero que surge al preparar la presentación e imaginar su audiencia, es la gran autoexigencia de estar bien preparada: “quiero que todo lo que diga sea exacto y preciso. Si no es así, me siento culpable, un fraude”. Se va dando cuenta del temor a la crítica, que le hace sentir una tremenda vergüenza. Le muestro que su propia autocrítica es una defensa hacia la crítica del resto.

Que es “más fácil” para ella ser ella la que critica, para no dejar espacio a la crítica ajena. También le muestro que el esfuerzo por lograr perfección es una manera de controlar y blindarse de la critica. Tapar cualquier punto en que se siente vulnerable.

Le digo que la crítica externa es un reflejo de la crítica interna. Las críticas que te duelen tienen un correlato interno. Es por eso que es importante trabajar primeramente con la manera una tiene de relacionarse consigo misma. Porque es una la que se ataca primero. El otro actúa como espejo.

Me cuenta que toda su vida se ha preocupado de tener las mejores notas, ser la mejor hija, hacer todo bien. “Necesitaba eso para poder estar tranquila”, me dice.

Juntas descubrimos que Carolina fue construyendo ese personaje de “alguien que no se equivoca”, para controlar la incertidumbre e intranquilidad que le generan sus propias críticas, de las que no sabía dado cuenta. En un intento por controlar la opinión que el resto tiene de ella, y mantener las emociones de culpa y vergüenza a raya, Carolina se había integrado el no equivocarse como parte de su identidad. Al ser responsable, meticulosa e inteligente, Carolina había logrado mantener siempre un buen desempeño laboral. Ahora que no sentía control de su capacidad al transmitir públicamente su trabajo, esto había cambiado. Se encontraba vulnerable frente a esas diez personas que la miraban y escuchaban con atención. Sin darse cuenta, percibía de ellos inmediatamente una crítica y rechazo.

Converso con Carolina acerca de la importancia de conectarse con su vocación, el motivo por el que hace las cosas: más allá del hecho de cumplir, le pregunto acerca de todos los motivos que tiene para hacer lo que hace.

También trabajamos en aprender a conocerse y escucharse a si misma. A partir de esto puede empezar a desarrollar la confianza que necesita para vivir en paz consigo misma y con el resto. Esto es, que al conocer su valor, pueda filtrar la critica que reciba del resto, y sobre todo, entender que las principales acusaciones que percibe vienen de si misma.

Le digo que puedo enseñarle muchas técnicas para manejar la ansiedad al hablar en público, pero lo principal es trabajar la relación que ella ha establecido consigo misma.

Carolina empieza de a poco a establecer un diálogo más íntimo y sincero consigo misma. A pesar de seguir sintiendo incomodidad al presentar en público, dejó de percibir rechazo de parte de su audiencia y empezó a ser menos crítica consigo misma en los momentos en que se equivocaba. Se dio cuenta que su timidez con estas presentaciones era solo la punta del iceberg que mostraba un problema más profundo. Se alegró de que se halla manifestado para poder mejorarlo.

Si bien hay momentos en que le molestaban sus errores, ya no los vivía con la misma gravedad que antes. No necesitaba escapar.

Los dejo invitados para la próxima semana, donde veremos la historia de Andrea, quien vive estresada y enojada porque no logra terminar las tareas y responsabilidades que tiene, posponiéndolas.

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