Emilia quiere un compromiso - Podcast ETC 35

Pareja frente al mar
Hola, soy la psicóloga Magdalena Mohr. Trabajo en mi consulta particular haciendo psicoterapia enfocada a trabajar el autoestima en mujeres. Me apasiona acompañar a mujeres a descubrirse y a ser la mejor amiga de si misma.



Hoy les voy a contar acerca de Emilia. Tiene 29 años, trabaja como fonoaudióloga en un colegio. Vive con su pololo y su gato regalón en un departamento en Osorno. Disfruta de salir a caminar con su perro después del trabajo, escuchar música, tomar helado y ver series junto a su pololo.

Llega a pedir ayuda porque se siente estresada y "mal genio". Se enoja con facilidad, se ha sorprendido siendo "gruñona" e impaciente con sus alumnos y compañeros de trabajo. Le está costando más levantarse en las mañanas.

Al conversar más acerca de su relación de pareja, me cuenta que siente tristeza respecto a esta. Lleva seis años pololeando y hace dos años vive con su pololo, Daniel. Le gustaría casarse. Daniel evita el tema, o argumenta motivos económicos para postergar el compromiso. Pero no muestra entusiasmo ni ilusión frente al tema. Me dice que eso le duele.

Emilia trata de no pensar en ese tema para no enojarse con Daniel, y para no sentir tristeza. Pero no se da cuenta que esto ha bajado su autoestima, ya que al no querer cuestionar a su pareja ha empezado a dudar de si misma. Y esto la enoja y entristece sin que se de cuenta. Hace un mes se casó una amiga. Empezó a sentir emociones fuertes que la confundían. No sabía por qué sentía tristeza al ver a su amiga felizmente comprometida, y después, casada. Su amiga tenía algo que Emilia no. Sentirse amada y valiosa. Empezó a ponerle palabras a ese malestar que sentía.

Cuando le pregunto a Emilia si ha expresado sus emociones a Daniel, me dice que no. Siempre ha validado, o querido creer,  los argumentos que le da; el querer ahorrar más plata antes de casarse, el querer comprar un auto, arreglar el departamento, planificar un viaje. Lo entendía, pero aún así se sentía mal.

No se permitía reconocer su emoción como válida, ni se daba permiso de sentirse así. Pensaba que debía ser menos ansiosa y no dudar del amor de su pareja. O sea, se veía a mi misma como la responsable del problema.

La pregunta no es si está bien o mal lo que tu pareja está haciendo, sino como te sientes tú con eso.

Si te hace bien
Si es lo que necesitas

Muchas veces, cuando no pides lo que necesitas, es por temor a no ser merecedora de lo se pide, por no validar y ver la importancia de la propia necesidad y por temor a perder la compañía y cariño de nuestro pololo. Esto pasa cuando no creemos que somos lo suficientemente valiosas para fijar las normas de la relación. Sin darte cuenta te vas adaptando, justificando todas sus acciones. Porque si te dieras cuenta de lo que te molesta, tendrías que exigirle o terminar la relación, y la mayoría de las mujeres tiene terror a la soledad. Aparece el pensamiento "me voy a quedar sola", "nunca voy a encontrar alguien tan bueno como él", "ya estoy vieja".

Eso te hace dependiente , y por consiguiente anula tu capacidad de dejar la relación si te hace mal, lo que te deja muy vulnerable, en desventaja. Terminas aguantando "lo que venga". No digo que sea fácil. Arriesgar dejar a alguien que amas es doloroso, es por eso mismo que a veces no vemos cuando el otro nos está dañando o no nos está entregando lo que necesitamos.

Lo peor... es que terminamos creyendo la mentira de que no somos lo suficientemente valiosas para que alguien asuma un compromiso con nosotras, o que quizás estamos pidiendo demasiado. Te invito a ser valiente para escuchar cuando tu voz interior te dice que quieres más o que no te sientes querida.

Emilia se conectó con su necesidad de tener un compromiso real por parte de Daniel, se atrevió a hablar con él y expresarle sus necesidades. Al darse cuenta que Daniel no estaba dispuesto a amarla con un compromiso real, como ella quería, decidió terminar la relación. Fue superando el dolor de la ruptura con el apoyo de sus amigas. Buscó fortalecer su autoestima para que la próxima vez que entre en una relación no sea tan dependiente emocionalmente y pueda mantener su capacidad de poder dejar la relación si no lo recibe.

Quise tocar este tema porque veo que muchas veces las mujeres nos adaptamos en exceso a nuestra pareja, y nos cuesta validar y pedir lo que necesitamos. Perdamos el miedo a la soledad, nos merecemos lo mejor. Espero te pueda ser útil. Muchas gracias por acompañarme. Nos vemos en el próximo capítulo, en que trataremos la historia de Josefa, quien pide ayuda porque ha perdido el control sobre sus emociones en el trabajo. Le cuesta ejercer liderazgo y no generar rechazo en sus colaboradores.

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También puedes escribirme a mi correo magdalena.mohr@gmail.com.


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