De caducidades, alianzas público privadas y vinculación con la comunidad

Jorge Pasminio Cuevas, académico universitario, Geografo U. de Chile, Master en desarrollo Regional U. de Dortmund
Por Jorge Pasminio Cuevas, académico universitario, Geografo U. de Chile, Master en desarrollo Regional U. de Dortmund

Ya lo había comentado en una oportunidad anterior, a estas alturas y ya en medio de un estallido social que ha remecido los mismos cimientos de nuestra República, continúa la catarsis de políticos, dirigentes y líderes de opinión buscando culpables y recriminándose sobre los problemas que nos afectan a todos los chilenos.

El caso ESSAL es un ejemplo de lo extraviado que nos podemos encontrar respecto de un tema tan sensible como el derecho al agua y los servicios sanitarios. Los problemas que tuvo la ciudad de Osorno no se resolverán si centramos la discusión en la caducidad de los servicios de producción y distribución de agua potable de la sanitaria a propósito del corte de agua en la capital provincial.

Vale la pregunta, si caducan las concesiones de la compañía, ¿qué viene después?, ¿quién se va a hacer cargo del tema?, ¿no será mejor sincerar nuestras posiciones, sentarnos a una mesa y ponernos a trabajar en serio sobre qué es lo que debemos mejorar de nuestro sistema sanitario? Si realmente queremos avanzar en hacer aún mejor nuestros servicios sanitarios en Chile, es preciso discutir sobre qué queremos mejorar respecto de lo que ya hemos avanzado como país, qué tenemos que hacer para que lo que ocurrió en julio en Osorno no ocurra nunca más, qué deben hacer las empresas sanitarias para que tengan legitimidad ante la comunidad.

Hoy en día el escenario cambió, la ciudadanía ya no es como era antes de octubre de 2019. El desempeño de las compañías y la clase política deben estar más acorde a los nuevos tiempos, tiempos en que las personas demandamos más consideración respecto de los temas que nos afectan.

Las alianzas público privadas y comunitarias son el camino a seguir. Los problemas deben tener intervención de estos tres sectores. Ya no basta con que los políticos y los empresarios se sienten a una mesa a discutir sobre las implicancias de un problema que afecta a un tercero. Aquella fórmula está agotada y vaya cómo lo aprendimos de golpe con el estallido social.

Preocupa que a estas alturas no seamos capaces de discutir ciertos temas en su real mérito y poniendo en perspectiva sus implicancias. Este estallido social es una gran oportunidad para que la ciudadanía –usted, yo y los demás-, tengamos la opción de mejorar nuestra calidad de vida. No sirve pararnos a distancia, mostrarnos los dientes y seguir en la misma posición en que siempre hemos estado. El diálogo y el trabajo conjunto son el camino para ser un país mejor.

Fuente de la información: Jorge Pasminio - jpasminioc@gmail.com