Mi papá ya no está... Ahora entiendo sus consejos y eternas correcciones

Padre e hijo
Por Héctor Maturana, Ing. Ejecución en Marketing UDP, Magister en Política y Gobierno UdeC, Diplomado en Finanzas UC.

No soy psicólogo, orientador, couching y menos un profesor, solo soy papá. Me gradué de padre tardíamente. A los 38 años, es decir hace 14 años. Cuando pensé que todo lo había visto y sabía, me di cuenta que todos mis hijos son distintos. Soy un fiasco. Me titulé de padre repitiendo el curso 4 veces. Si 4 veces y nunca es igual. Cada uno, una sorpresa, pero al fin y al cabo entretenida.

Esta pandemia agregó un escenario distinto, lleno de temor, complejidad y de incierto futuro. El campo de batalla de padres v/s hijo se expandió. No es solo hablar de responsabilidad, orden y el famoso “estudien por favor”. En esta época de Covid-19 se incorporan nuevas frases, a nuestra difícil y dinámica relación. Deben tratar de entender que es la famosa “distancia social”, asumir el “por favor no salgan”, y aceptar “no, no hay cumpleaños”. Que distinto.

Por supuesto no podemos olvidar al nuevo invitado estelar, Zoom. Artilugio que logra que nuestros hijos arranquen, por arte de magia de los computadores. Fenómeno que en épocas normales era al revés. Vivian pegados a las pantallas. A esta lucha encarnizada de mantener al día las clases y las tortuosas tareas.

Mi papá ya no está hace un año. Ahora entiendo sus enojos, sus consejos y esas eternas correcciones.

Me dejó solo, huérfano de su sonrisa, de su cariño. Te extraño. Aquí estoy entendiendo que difícil era para ti ser padre. No existía en esa época san Google, pero sí, tu gran amor que todo lo podía.

Papá, ya no estas acá, pero siento que estoy en lo mismo. Medito y en realidad eras maravilloso. Que paciencia.

Feliz día papá.





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