La metáfora de una “hoja en blanco”

Hoja en blanco
Por Cozut Vásquez González, expresidente regional de la DC.

Mucho se ha hablado en estas últimas semanas acerca de lo que significa escribir una Nueva Constitución a partir de una “hoja en blanco”.

Los defensores de la Constitución de 1980, partidarios de la opción rechazo, han basado gran parte de su campaña, afirmando que quienes somos partidarios de una Nueva Constitución lo que buscaríamos sería iniciar un proceso constituyente a partir de cero, desconociendo toda la historia de nuestro país.

El significado de la expresión “hoja en blanco” es más simple que la traducción que una derecha temerosa hace de ella.

El expresidente Lagos el año 2013, fue el primero en utilizar la expresión de la “hoja en blanco” para referirse a ella como el punto de partida de los cambios constitucionales que Chile requería. Supone que cualquier debate constitucional serio, sea cual sea el mecanismo, todos los que participen, deben hacerlo encontrándose en un plano de igualdad y no en la situación de asimetría en que se han realizado las reformas a la Constitución de 1980, en las que la derecha siempre ha contado con un poder de veto que le fue otorgado por la propia constitución y que ha utilizado siempre para frenar cualquier cambio que pudiera afectar sus intereses durante los últimos treinta años.

Redactar desde cero o escribir la Nueva Constitución, a partir de una “hoja en blanco”, lo que quiere expresar es que es una decisión que no está amarrada a reglas anteriores y no que sólo se pueda decir lo que éstas permitan.

El proceso constituyente que se inició con el acuerdo del 15 de noviembre de 2019 y que se inaugura oficialmente este domingo 25 de octubre, establece límites importantes al proceso y lo que busca es que cualquier discusión se dé en condiciones de igualdad.

Todos sabemos de ante mano, que para instalar una idea en el proyecto de la Nueva Constitución, va ser necesario convencer a 2/3 de los constituyentes y por otro lado a la derecha ya no le bastará contar con un tercio (poder de veto) para mantener el modelo tal cual lo conocemos hoy. Para que no existan dudas del proceso constituyente que tendrá su primera expresión directa en el plebiscito de este domingo, es importante considerar lo siguiente:

Se contempla un plebiscito de entrada en el que deberemos decidir si queremos o no una Nueva Constitución.

De ser afirmativa y de ganar la opción Convención Constitucional, en abril de 2021, deberemos elegir al 100% de los constituyentes quienes se abocarán exclusivamente a la discusión, deliberación y redacción del texto de la Nueva Constitución, en un plazo máximo de nueve meses, contado desde su instalación, el que podrá prorrogarse por una sola vez, por tres meses. Será un órgano estatal con un fin definido, con plazos y límites claramente establecidos. Por último contempla un plebiscito de cierre, para que la ciudadanía se pronuncie si acepta o no el proyecto que redactará la Convención Constitucional.

La Nueva Constitución que se someta a plebiscito deberá respetar el carácter de República del estado de Chile, su régimen democrático, las sentencias judiciales que se encuentren firmes y ejecutoriadas y los tratados internacionales ratificados por nuestro país, que se encuentren vigentes.

El proceso constituyente que se inaugura este domingo, en ningún caso constituye un cheque en blanco o un acto refundacional y la expresión “hoja en blanco” no significa de ninguna manera olvidar la historia constitucional chilena ni partir de cero.

De lo que se trata es de decidir que parte de nuestra historia refleja la historia que nosotros hicimos, continuarla y profundizarla.





Comunicado de Prensa / Fuente: Cozut Vásquez González