¿Volvemos a la oficina?

Juan Ignacio Troncoso
Por Juan Ignacio Troncoso, gerente comercial de PlanOK.

A raíz de la pandemia nos hemos acostumbrado a trabajar a distancia, desde las casas o donde cada uno elige pasar esta inédita coyuntura. El departamento donde vivo solo, la casa de la mamá que cocina rico, el hogar de la polola o la casa de la playa o el campo; el coronavirus ha significado encierro para algunos y algunos grados de libertad para otros.

La crisis sanitaria también aceleró el desarrollo de la transformación digital: aprendimos que con tecnología podemos ser más eficientes y felices si nos conectamos y aprovechamos el tiempo que perdíamos en trasladarnos. Además, se acortaron las distancias, las oficinas de regiones y en otros países están en el mismo Meet al alcance de los trabajadores de Santiago. Hoy nadie está relegado, todos pueden opinar y exigir igual que los de la oficina central.

La diversidad de los equipos humanos ha sido todo un descubrimiento. Especialmente para quienes establecieron lazos de amistad o de cercanía. Muchos se extrañan, aunque los que están felices solos en sus nuevos lugares de trabajo en casa deben lidiar con tareas de aseo y el cuidado de los niños; cada uno con sus necesidades, anhelos y angustias. Cuando llegábamos todos apurados a la oficina no lo notábamos, no teníamos tiempo, el que alega es malo, etcétera. Las personas pasaban más desapercibidas y lo que importaba era el trabajo. Si alguien renunciaba, nos sorprendíamos, era un desadaptado, no era muy bueno.

Pero la pandemia ha ido dando paso al desconfinamiento. Y la pregunta es obvia; ¿volvemos a la oficina? Pero más bien la pregunta es otra: ¿cómo contratamos y retenemos a los mejores talentos en esta nueva realidad? Aquí se nos presenta una tremenda oportunidad.

¡Cada uno que trabaje donde quiera! Suena raro, especialmente en nuestra cultura de control laboral. Pero si hemos trabajado casi un año a distancia, ¿por qué no le damos la posibilidad a cada persona, dentro de las posibilidades de sus funciones, que trabaje desde su casa, o de un work center cercano y que se ahorre la plata, el tiempo y el mal rato del transporte público?




Por supuesto que hay limitaciones: hay ciertas áreas que sólo pueden hacerlo en la oficina. Por otro lado, hay gente que necesita y quiere la oficina, ¡Bienvenidos!

Si bien es cierto se mantiene viva nuestra cultura organizacional y de trabajo, el empleo en las actuales condiciones del país se ha facilitado a través del uso de herramientas complementarias como las ya clásicas videollamadas o Meets, espacios de conversación y trabajo colaborativo como Mattermost, las plataformas de gestión como JIRA/Confluence o telefonía IP o conexiones seguras VPN, que nos permiten en su conjunto estar siempre presentes de manera sincronizada o no sincronizada en cualquier lugar del mundo donde exista una conexión estable a internet.

En resumen, hemos pasado años haciendo oficinas cómodas y elegantes (cool y relajadas) para impresionar a los clientes y contratar y retener a buenos profesionales. Ya sea para que sean más productivos, puedan reunirse en células de trabajo o llevar adelante un proyecto con reuniones periódicas. Si algo nos ha enseñado la crisis por el coronavirus es que podemos combinar un lugar de reuniones de trabajo, reuniones informales, creativas, con algunas estaciones de trabajo e inclusive con los ambientes privados que sean necesarios. Y todo eso se puede relacionar con la flexibilidad de que, al trabajar solo, un colaborador se pueda reunir con otro ya sea a través de la pantalla, en su casa o un café.

Así, debemos pensar en abrir oportunidades para que un profesional de regiones trabaje con nosotros sin tener que mudarse. En el caso de nuestra industria tecnológica, existen muchas funciones de desarrollo, ingeniería y por supuesto de ventas que no requieren estar en la oficina todo el día, pero si tienen que entenderse con su equipo.

En conclusión, la oficina se transforma en un lugar de reuniones, de presentaciones a clientes, de entrenamiento y además de trabajo permanente para algunas personas, pero existe un flujo de personas que circulan por la oficina que aprovechan sus ventajas y las combinan con sus preferencias personales. 

Volver a la oficina debe ser bien pensado y se nos presenta la oportunidad de contratar y retener a los mejores profesionales, ofreciendo la ventaja del trabajo flexible y de valorarlos por su contribución a la empresa y no por cumplir un horario en una oficina. 

Entonces, ¿volvemos a la oficina? Sí, pero algunos y cuando agrega valor a mi trabajo.



Comunicado de Prensa / Fuente: Consuelo Montero Brachitta / Stockton