La crisis de confianza y representatividad en los partidos de la "oposición" y las organizaciones que los "respaldan" en Osorno

Acuerdo
Por Pablo Benavides.

Pocas veces me he querido referir a cómo juegan tras bambalinas los partidos de la ex Nueva Mayoría, el Frente Amplio y organizaciones sociales, sindicales cercanas a estos conglomerados políticos. Pero creo que es tiempo de develar algunas situaciones que han sucedido en el último año y que pasan durante uno de los procesos históricos democráticos más importantes de las últimas décadas en el país, que es el proceso constituyente.

Osorno se viene organizando hace varios años, diferentes iniciativas se han formado con el fin de aglutinar a las organizaciones sociales, sindicatos de trabajadores, medioambientales, juntas de vecinos, entre otras. Aunque estas iniciativas han prosperado, también se han hecho esfuerzos para dividir o crear otras paralelas con el fin de mantener el poder, para con ello controlar los aspectos políticos de crítica al modelo y de crítica al rol de los partidos que se han favorecido del modelo en los últimos 30 años, todo obviamente siempre mirando el juego electoral y la mantención en el poder.

Recuerdo de manera prístina cómo las organizaciones de todo tipo se agruparon para denunciar el desembarque de los desechos de lodos de salmón, provenientes del barco Seikongen al relleno industrial Ecoprial. Es aquí que se formó una unidad que se desintegró al momento de mostrar cómo la ex Nueva Mayoría había tenido responsabilidades políticas en el manejo de la basura, no sólo con políticas públicas, si no, también con el rol de personeros de Gobierno de la época, como Intendentes, Seremis e incluso alcaldes. Cuándo las críticas del porqué y cómo el relleno industrial Ecoprial ha operado desde su inicio, organizaciones cercanas a estos bloques políticos desaparecieron, dejando la discusión de fondo a un lado y volviendo a la normalidad de sus funciones.


En la crisis del agua, que involucró a Essal y al Gobierno, se pudo observar lo peor de la clase política local. Pese a las más de 20.000 personas que marchaban por las calles de la ciudad, no impidió que concejales de oposición, apoyados por juntas de vecinos, hayan ocupado el contexto de malestar social, como forma de posicionamiento político electoral, preparando el terreno para las próximas elecciones de alcalde. Cuándo la discusión del agua avanzó, diagnosticando el porqué de la crisis, cuál es el rol del estado con los recursos naturales y quiénes han sido los responsables políticos de los hechos, una vez más organizaciones sociales cercanas a estos grupos de poder y concejales desaparecieron, dejando de lado la unidad de las organizaciones, que clamaban ya, por el que el agua no fuese manejada por el mercado.

No muy diferente fue lo que sucedió en el estallido social en la región y en Osorno. Violaciones a los DDHH, perdida de globos oculares, abuso sexual, desnudamientos, tortura, entre otros hechos deleznables, perpetrados principalmente por las policías. Frente a estos acontecimientos, mientras muchas organizaciones estaban dialogando, generando cabildos, haciendo partícipe a la ciudadanía y denunciando la brutalidad policial. Las organizaciones cercanas a los grupos de poder político de la "oposición" guardaron completo silencio. Aún más ni diputados ni senadores, ni alcaldes y concejales de estos bloques han hecho un llamado político a la grave impunidad de estas violaciones a los DDHH. A un año del estallido,se han interpuesto al menos 66 querellas por el INDH, y dónde sólo existe un formalizado, no hay críticas duras al actuar de la fiscalía, policías y a las responsabilidades política del Intendente.

Cuándo se acercan las elecciones para constituyentes, en el proceso histórico más importante de los últimos años. Las organizaciones sociales agrupadas en la Unidad Social de Osorno se han reunido y han estado deliberando, el cómo afrontar políticamente el proceso constituyente. Es aquí, que cuándo se tomaron decisiones colegiadas de ver la posibilidad de armar una lista de candidaturas representativas del movimiento social independientes de los partidos políticos, las organizaciones que tradicionalmente han estado cercanas a las cúpulas de poder local desaparecieron, formando o utilizando otras redes más cómodas para su actuar y realizar quizás una vez más la transfusión de sangre a los partidos políticos de la "oposición". Lo más penoso es que muchas de estas organizaciones y sus dirigentes, esperan las migajas de algún cupo de candidaturas para las elecciones plque se avecinan en abril.

La crisis institucional y de representatividad, ha permeado sin distinción a toda forma de organización política tradicional (salvo honrosas excepciones). Esta crisis no ha dejado de lado las pasadas de cuentas a organizaciones sindicales, sociales, juntas de vecinos entre otras. Cómo tampoco es al azar, que cada vez que se han tocado los temas de fondo, se buscan mecanismos para que esas discusiones no se den y se dejen sin un "respaldo unificado" las luchas de transformación social, que por décadas los chilenos y chilenas han llevado adelante en las calles.

Aunque la unidad del mundo social es crucial para llevar adelante el actual proceso constituyente, me ha quedado claro que sólo se puede hacer unidad con quienes tienen claramente un fin superior en la lucha social, que sobrepasa las decisiones de partidos y de sus militantes, así cómo el rescate de valores asociados al bien común, solidaridad y dignidad. Creo que el momento de la letra chica, la "chimuchina" barata, la búsqueda de las migajas que da el sistema político, deben quedar atrás. Hoy es momento de un nuevo Chile, independiente, que se levanta en las calles y que se tradujeron en el arrasador triunfo del apruebo y de la convención constitucional en el plebiscito. 

 

Comunicado de Prensa / Fuente: pablobenavidesjorquera@gmail.com