Aborto libre, el escalón previsible

Por el Dr. Daniel Lilayú Vivanco.

Se venía venir el proyecto presentado por parlamentarios de izquierda, realmente pensaba que saldría en la discusión de la Nueva Constitución, pero al parecer nos gusta copiar e imitar lo foráneo, ahora copiamos lo que hicieron los argentinos recientemente con la aprobación del aborto libre.

Los primeros escalones en Chile fueron, las tres causales aprobadas, y ahora con la argumentación del derecho de las mujeres y Derechos reproductivos quieren livianamente legalizar un homicidio.

Los derechos de las personas no se discuten y están consagrados en la Constitución, sin duda y uno de ellos es primordial y necesaria, nuestra Carta Magna está por la Vida no por la muerte, es así que actualmente en Chile, la legislación vigente establece que hasta los peores asesinos en nuestra sociedad no se los debe castigar privándoles de la vida.

El aborto libre, es matar un niño que tiene un ADN propio y único, el no es parte del cuerpo de la madre, es una verdad pétrea y científica.

El derecho materno está sobre su cuerpo y debe respetarse claramente  (por ejemplo su útero, su ojo, oreja etcétera) pero el niño no es ella, el niño es él..

Obviamente muchas de las causales que se aducen y trata de justificar este solapado homicidio son claramente, un defecto y accionar de nuestra sociedad, que claramente hay que corregir y sancionar.

El aborto libre nos está mostrando una parte de la sociedad que es individualista y que este homicidio sólo se basa en solo consecuencia de la valoración individual y conveniencia personal que tiene la persona, consecuencia también de una sexualidad no responsable, no entendida o no enseñada; la anticoncepción en Chile está facilitada y garantizada por los anticonceptivos, la píldora del día después, preservativos y dispositivos intrauterinos etcétera. El objetivo discutible o no de ellos es evitar la vida, no eliminarla.

El aborto libre claramente resulta en extinguir a quien está por nacer, es matar, es así de simple. Hace unos años, un señor de bigote diminuto convenció a una parte de su país de que no debían vivir homosexuales, gitanos, personas discapacitadas y judíos. Felizmente el mundo condenó esa falta de empatía y respeto por la vida. Espero que mi país decida no hacer lo mismo con un ser pequeño e indefenso.


Clínica Alemana



Comunicado de Prensa / Fuente: Doctor Daniel Lilayú Vivanco