Columna: Los Buenos, los Malos y los Feos

Jorge García Malherbe
Por Jorge García Malherbe, candidato a Diputado por el Distrito 25.

Cada vez está más cerca el día de las elecciones y vemos candidatos desplegados por sus territorios en un mix entre los mismos de siempre y quienes de verdad representamos el cambio que necesita la política en nuestro país. Esa política añeja, la que se sirve de los chilenos, que la integran esos que les interesa ser importantes, reconocidos, admirados y resulta que de utilidad nada. Los mismos de siempre con grandes ofertones de campaña, promesas de soluciones, mensajes de esperanza para después no volver hasta dentro de cuatro años, cuando otra vez necesiten el voto. Cuatro largos años que cada uno de los votantes espera y guarda la esperanza de que alguno se acordará de todo lo que ofrecieron.

Al menos yo, distingo tres grupos.

Los buenos, esos que vienen de elecciones anteriores y se sustentan en votaciones obtenidas en el pasado, que les permitió llegar al cargo que postulaban, que nada hicieron, pero apelan nuevamente a sus votantes con el mismo discurso de siempre. Escudados en que trataron, que lo intentaron, que hicieron todos los esfuerzos, pero el sistema no se los permitió, pero esta vez será distinto, ahora si trabajaran por la gente y por cada una de las promesas no cumplidas. De buenos nada.

Los malos, esos que de verdad no ofrecen nada, que se creen importantes y basan sus campañas en cargos de gobierno que dejaron para poder representar a la ciudadanía, lo que no deja de ser curioso, ni de llamar la atención. Es posible, que si cuando tuvieron todas las posibilidades, los equipos y los recursos para dar verdaderas soluciones a los verdaderos problemas no fueron capaces, ahora desde un cargo de elección popular lo harán. Algunos incluso teniendo grandes puestos regalaron carretillas a personas de más de 80 años para que siguieran trabajando. Del todo cuestionable.

Y por último los feos, ahí me sitúo yo. Los que nos pertenecemos a ninguna élite política y empresarial, los que no hemos trabajado jamás en el sistema público, los que nunca hemos participado de alguna elección, o sea los ciudadanos comunes y corrientes, los de a pie como siempre digo, los que queremos renovar la política escuchando y representando a la gente, desde los verdaderos problemas, desde el barrio, con visión y sentido de Estado. Los que entendemos que el país está por delante de cualquier interés personal, a los que no nos interesa ser importante, más bien ser útiles y dignos representantes de la realidad territorial compuesta por tanta gente diversa y por supuesto con la misma diversidad de realidades y necesidades. Los que apoyados en una sólida estructura de valores y principios queremos de una vez por todas generar ese cambio tan importante en nuestro país, donde la opinión de cada chileno tenga el mismo valor, sea considerada, respetada siempre y en todo lugar y no solamente cada cuatro años frente a una urna de plástico.

¿Y por qué somos los feos? Porque representamos la verdadera realidad, esa que todos los demás, los mismos de siempre, los repetidos, los importantes no quieren ver, no les interesa, que les asusta y que jamás van a enfrentar. ¡¡¡Qué feo!!!

¡Vamos que se puede!

Clínica Alemana Osorno