Los mejores jugadores de fútbol de Chile de siempre

Los mejores jugadores de fútbol de Chile de siempre
Sudamérica y el fútbol van siempre de la mano, es un continente dónde el juego es casi una religión y no es casualidad de que algunos de los mejores futbolistas de la historia hayan nacido en estos países. Algunos crecieron con un balón en los pies recorriendo las calles de Brasil y las grandes cordilleras andinas.

Precisamente hoy hablaremos de algunos de los jugadores surgidos en uno de estos países, concretamente en Chile, también en 1xbet encontrarás la información más completa y todas las estadísticas de estos jugadores de clase mundial.

Chile era un país sin grandes logros deportivos a nivel selección hasta la consagración de la generación dorada en las Copas América de 2015 y 2016, y aunque ese momento es reciente lo cierto es que Chile ha participado en nueve mundiales alcanzando el tercer puesto precisamente cuando fue anfitriona en 1962, lo que deja a las claras que el país ha gozado de grandes futbolistas en todas las líneas del terreno de juego. Tenemos que comenzar hablando del que para muchos es el mejor defensor de la historia de Chile, nos referimos a Elías Figueroa.

Durante su carrera jugó para varios clubes de América, pero fue sin duda en Peñarol, donde permaneció seis años y después en Internacional de Porto Alegre donde se consagró como uno de los mejores jugadores del momento. Fue el primer futbolista chileno en llegar a una final de la Copa Libertadores aunque cayeron en la final ante Estudiantes.

Con el conjunto brasileño se hizo rápidamente con la capitanía del equipo y se hizo con dos torneos consecutivos, en donde por cierto marcó un gol en la final ante el Cruzeiro que es conocido como el “gol iluminado”. Jugó tres mundiales con “la roja” y una Copa América.

El siguiente en la lista es Carlos Caszely, goleador histórico de Colo Colo donde militó durante quince temporadas ganando cinco ligas y tres Copas y anotando un total de 208 goles lo que lo convierte en el máximo goleador de la historia del club. También jugó en España para el Levante y el Espanyol. Con la selección participó en dos mundiales y anotó 29 goles, el quinto máximo de la historia del combinado nacional.

Precisamente de uno de ellos hablamos a continuación, Iván Zamorano es sin lugar a dudas uno de los mejores futbolistas chilenos que han nacido. Durante su carrera anotó 350 goles que lo convierten en el segundo máximo goleador chileno de siempre solo por detrás de Osvaldo Castro. Junto a Marcelo Salas formó uno de los mejores ataques que se recuerdan de la selección y está incluido en la lista de los 100 mejores jugadores vivos del siglo XX. Su trayectoria fue brillante en clubes como el Real Madrid o el Inter de Milán. Con el conjunto blanco logró ser pichichi y campeón de Liga, en Italia conquistó una Uefa pero su pasó por allí no fue tan afortunado.

En estas líneas no podía faltar un guardameta, y aquí es obligado hablar de Claudio Bravo, el capitán de la selección bicampeona de América, lleva años dando seguridad bajo los palos y en equipos punteros como el Barcelona o el Manchester City. Posee en sus vitrinas títulos para regalar. Ha sido campeón en España, en Inglaterra y en su país donde conquistó dos Ligas con Colo-Colo antes de dar el salto a Europa, en concreto a la Real Sociedad donde permaneció ocho temporadas, incluso posee el récord de imbatibilidad en Anoeta con 451 minutos y ya con el Barcelona en su primer año permaneció más de 750 minutos sin encajar.

Y aunque no nos caben todos los jugadores que nos gustaría si hay que hacer mención a jugadores como Alexis Sánchez, máximo goleador histórico de la selección, Marcelo Salas, el otro miembro de la dupla con Zamorano que es precisamente el segundo goleador de la selección nacional. Pero podríamos seguir diciendo nombres y más nombres. No podemos dejar de lado a Arturo Vidal, uno de los mejores centrocampistas de su país y quizá del mundo, y otros históricos como Alberto Quintana o Jorge Toro, el primer futbolista chileno que llegó al fútbol italiano.

Fuente: Y. Lobo

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