La lectura y el desarrollo de habilidades socioemocionales en los niños

🔵Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl - Académico, escritor e investigador (PUC-UACh)

“Acostumbra a tu hijo a leer: un niño que lee será un adulto que piensa”. “La lectura es para la mente, lo que el ejercicio es para el cuerpo” (Joseph Addison, escritor y político británico).



El hecho de comenzar a leer desde temprana edad y comprender lo que se lee, no sólo trae consigo ventajas y beneficios a nivel cognitivo en cuanto a una notable mejor capacidad de comprensión lectora, sino que a los niños que leen de manera habitual les permite “incrementar su capacidad para sociabilizar, tener más amigos y ser en el futuro personas más empáticas y menos agresivas”.

Por otra parte, estudios recientes de la Warner School of Education de la Universidad de Rochester (2019) han demostrado que la lectura es la base fundamental para desarrollar la lógica y las habilidades para resolver problemas. El desarrollo cognitivo es “la construcción de procesos de pensamiento, incluidos el recordar, resolver problemas y tomar decisiones desde la niñez hasta la adolescencia y la edad adulta”.

Cada día se suman más razones para que los niños tomen un libro en sus manos y comiencen a leer, por cuanto, a lo ya señalado más arriba, el hecho de desarrollar el gusto y el amor por la lectura permite a los menores ampliar y mejorar el vocabulario, desarrollar la imaginación y la creatividad y perfeccionar el manejo del lenguaje. De acuerdo con diversos estudios, a lo anterior se agrega un nuevo beneficio: el desarrollo de habilidades socioemocionales.

No está de más citar al escritor James Trelease, autor del superventas “The Read-Aloud Book” (“Libro de lectura en voz alta”, en castellano), quien señala que cuando le leemos a un niño en voz alta, le estamos enviando un mensaje de “placer” a su cerebro, donde el establecimiento de la conexión entre “placer y lectura” resulta ser crucial.

Una investigación realizada en Estados Unidos hace algún tiempo atrás que se extendió por diez años, descubrió que el hábito de la lectura permite que los menores desarrollen habilidades interpersonales y socioemocionales tales como: (a) ser capaces de enfrentar situaciones conflictivas, (b) tener más facilidad para expresarse, (c) conversar y departir de mejor forma con sus compañeros de curso, (d) superar su timidez.

La prestigiosa Universidad de Stanford realizó un exhaustivo estudio del comportamiento de más de 400 estudiantes que eran asiduos lectores, desde prekinder hasta quinto año básico y los comparó con un grupo de estudiantes que no tenían hábitos de lectura. Los resultados fueron muy significativos: quienes leían de manera habitual en primero básico, al llegar a tercero mostraban “más facilidades para hacer amigos y establecer vínculos sociales e interpersonales”.

Todo lo contrario ocurría con aquellos escolares que no tenían hábitos de lectura: se mostraban retraídos, poco sociables e incluso agresivos. Según concluyeron los investigadores, al leer, los niños comienzan a conocer roles sociales, así como diversas formas de interactuar con las demás personas, las que luego se reproducen en la relación con los otros. Estos beneficios se refuerzan cuando la lectura es realizada en grupo.

Eso es lo que logró demostrar el programa “Voces de lectura” en Estados Unidos. Durante diez años grupos experimentales fueron capacitados en escuelas públicas de la ciudad de Boston, EE.UU., a través de un programa que combinaba la escritura con el desarrollo del carácter de los niños(as), donde: (a) los menores debían cantar el abecedario al ritmo del hip hop, (b) uno de los niños leía en voz alta y luego los demás le preguntaban si el texto era entretenido, o bien, (c) los niños se imaginaban situaciones e historias a partir del cuento leído y luego las compartían con los demás estudiantes.

La fórmula utilizada en estas escuelas era una forma de aprendizaje de la lectura que se alejaba completamente del tradicional método de aprender a través del silabario y de la repetición, sin considerar la comprensión de los textos. Por el contrario, en la nueva metodología, junto con ir conversando entre sí lo que leen, los niños van comprendiendo de inmediato aquello que leen.

Se comprobó que ya a partir del primer año del desarrollo de la iniciativa se observaron grandes avances en los resultados: los escolares se desenvolvían de mejor forma, mostraban más capacidad para entender al otro, eran capaces de negociar, enfrentar y resolver conflictos, desarrollaban más desplante para hablar en público y mostraban una mejor capacidad de socialización con el resto de sus compañeros.

Ahora bien, para que la lectura dé espacio para que este tipo de destrezas se desarrollen, lo fundamental es generar y mantener una relación afectiva que le permita al niño(a) compartir la lectura cotidiana. En este sentido, se hace necesario que exista un contexto de apoyo, confianza –como leer “entre amigos”– y motivación hacia el escolar para que éste se sienta impulsado a mostrar a los demás lo que está conociendo y aprendiendo, es decir, “compartir aquello que está leyendo”, por cuanto, el acto de explicárselo a otras personas resulta ser un “aspecto clave del proceso para poder desarrollar habilidades sociales”.

No cabe duda alguna, que la lectura en voz alta y en grupo, con todos los niños sentados en el suelo sobre cojines, cantando o recitando un poema representa una fórmula de aprendizaje que se aleja completamente de una “clase tradicional”.

Otro descubrimiento relevante lo realizó una investigación desarrollada por la Universidad de California, EE.UU., al revelar que el hecho que los niños(as) dejaran de leer durante las vacaciones de verano perjudicaba notablemente el aprendizaje de los escolares.

En otro estudio, un grupo de 500 niños(as) de diez escuelas de la ciudad de Atlanta, EE.UU., recibieron para sus vacaciones ocho libros que no eran parte de la lectura obligatoria de las escuelas que formaban parte de la investigación, junto con la recomendación de: “leer en voz alta, conversar con algún familiar lo leído y practicar técnicas de comprensión de forma individual”. Los resultados pusieron en evidencia que los estudiantes mejoraron de manera significativa su capacidad de comprensión lectora al volver a clases, en relación al año anterior, cuando los niños no habían leído nada durante las vacaciones. Al respecto de este estudio, los investigadores recomendaron que fueran los propios niños quienes escogieran sus lecturas.

Señalemos finalmente, algunos otros beneficios y resultados que se pueden lograr cuando se fomenta la lectura en los niños(as): 1. La lectura se convierte en un vehículo maravilloso que nos transporta a mundos mágicos, desarrollando la imaginación y la creatividad. 2. La lectura es una fuente enorme de conocimientos. 3. La lectura se transforma en un medio de entretenimiento, relajación, distracción y disfrute.



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