Mexicano irrumpe en la capital cervecera de Chile con audaz emprendimiento de lúpulo

Mexicano irrumpe en la capital cervecera de Chile con audaz emprendimiento de lúpulo
Ludwig Johannsen, agrónomo zootecnista de origen mexicano, se ha convertido en el tercer mayor productor de lúpulo en Chile, tras llegar a Valdivia movido por el amor. Su proyecto, enmarcado en el Fundo Pichoy, busca revitalizar la industria local al producir lúpulo de alta calidad y acercar un producto fresco a los cerveceros de la zona, la cual importa más del 90% de este ingrediente a pesar de ser reconocida como la capital cervecera del país.

Valdivia, la reconocida capital cervecera de Chile, importa más del 90% del lúpulo que utiliza su industria. Un mexicano con raíces alemanas, Ludwig Johannsen, ha irrumpido en este panorama con un innovador emprendimiento de producción local de este ingrediente clave. El agrónomo llegó a la zona hace dos años, tras reencontrarse con una mujer valdiviana, y desde el Fundo Pichoy, a 20 minutos de la ciudad, se ha dedicado a cultivar y procesar lúpulo para abastecer el mercado nacional.

La historia de Johannsen, un profesional con una extensa trayectoria en la editorial de revistas agropecuarias en México y en la dirección de colegios alemanes, se entrelaza con el destino. En 2022, tras una pausa en sus planes debido a la pandemia, se instaló en el Fundo Pichoy, propiedad de los padres de su pareja, un predio que fue una lechería hasta hace ocho años. Fue allí donde, al enterarse de que Valdivia es la capital cervecera de Chile y de la existencia de la ley de pureza alemana, la Reinheitsgebot, que establece que la cerveza debe tener solo cuatro ingredientes —agua, cebada, levadura y lúpulo—, vislumbró el potencial de la zona. Las condiciones de suelo y las horas de luz en verano hacían de la región el lugar ideal para el cultivo.

A pesar de los retos y del alto costo de inversión —alrededor de 25 mil a 30 mil dólares por hectárea— , el agrónomo decidió apostar por el lúpulo. A diferencia de otros cultivos más comunes como la frambuesa o el arándano, su proyecto buscó ser "disruptivo". Actualmente, con solo una hectárea en producción, se posiciona como el tercer mayor productor de lúpulo de Chile, una cifra que, según él, demuestra la falta de actores en este mercado.

Johannsen ha desarrollado una estrategia innovadora, colaborando con la empresa valdiviana Lupul Oil para procesar la mitad de su cosecha en forma de aceite esencial, lo que elimina la necesidad de secado y enfardado. La otra mitad se transforma en pellets, la forma más común de usar el lúpulo. El productor enfatiza la importancia de la asociatividad, incluso a pesar de la distancia entre los productores chilenos, y colabora activamente con la Asociación de Productores y Productoras de Lúpulo de Chile.

Su trabajo ya está rindiendo frutos. La cervecería Bundor ha utilizado su flor fresca para una fresh hop y otra cervecería de Chiloé, recién instalada en Valdivia, ha lanzado una cerveza llamada "La Osadía" con 100% lúpulo chileno, utilizando dos de sus variedades, Cascade y Comet. A pesar del éxito inicial, Johannsen ve un horizonte de crecimiento y sustentabilidad, explorando nuevas variedades y esperando con ansias el momento en que más emprendedores se sumen a la producción de lúpulo en la zona.





Fuente información: Rocío Gambra
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