Emprendidas T6C9: Esa Voz en mi cabeza

Emprendidas T6C9: Esa Voz en mi cabeza
¿Alguna vez has sentido que tu peor crítico vive dentro de tu propia mente? En esta nueva entrega, Alejandra, Rocío y María Pía exploran el fenómeno del diálogo interno y cómo aprender a convivir con esa "voz" que a menudo nos juzga, nos canta o nos impide descansar.

El episodio profundizó en la naturaleza del pensamiento intrusivo y la autoexigencia. Las panelistas discutieron cómo esa narrativa interna no es un enemigo a eliminar, sino una parte de nuestra psique que debemos aprender a "educar". Se planteó la importancia de identificar de dónde vienen esos discursos —muchas veces heredados de la crianza o de mandatos familiares— para poder filtrarlos y decidir cuáles nos sirven para avanzar y cuáles son simplemente ruido que genera ansiedad innecesaria.

Durante la conversación, se compartieron técnicas prácticas para "tomar posesión del cerebro". Desde el uso de la música para silenciar pensamientos repetitivos hasta el ejercicio de hablarle directamente a esa voz para establecer límites, especialmente en momentos críticos como el descanso nocturno. El panel subrayó que entender cómo funciona nuestro cerebro y los procesos biológicos de la atención nos permite dejar de ser víctimas de nuestros propios pensamientos y empezar a liderarnos desde la autocompasión y el conocimiento técnico.

Un punto relevante fue la relación entre esta voz y el desempeño profesional. Se analizó cómo la "voz en la cabeza" suele estar vinculada a estándares de perfección inalcanzables que pueden derivar en estrés crónico. La propuesta del equipo de Emprendidas es reconciliarse con este diálogo: escuchar lo que tiene de urgente o importante, pero aprender a bajarle el volumen a la crítica destructiva para operar desde la seguridad y el cariño hacia uno mismo.

Finalmente, el capítulo cerró con un resumen de estrategias clave: reconciliación, control y afecto. La conclusión principal es que el liderazgo externo comienza con una conversación interna saludable. Al aprender a hablarnos con mayor suavidad y realismo, no solo mejoramos nuestra salud mental, sino que también nos volvemos líderes más empáticos y efectivos capaces de guiar equipos sin transmitirles nuestras propias inseguridades internas.


Fuente: Rocio Gambra
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