La biodiversidad también habla, falta que el Estado la escuche

Carta al Director
Por María Pradines, dirigenta de las Comunidades Lepuneras.

El plan piloto del Río Bueno puede parecer un estudio más, pero es mucho más profundo. Por primera vez, el Estado está midiendo de manera sistemática el valor real de aquello que sostiene la vida en los territorios, es decir, la calidad del agua, la salud de los bosques, la biodiversidad y el aporte invisible que hacen los ecosistemas a la economía y al bienestar cotidiano. Entre 2023 y 2025 se levantaron datos en toda la cuenca, con el fin de tomar mejores decisiones cuando se planifica, se invierte o se protege.

Para quienes habitamos Los Ríos, este proyecto toca fibras esenciales. Las comunidades lepuneras vivimos en un territorio donde la naturaleza no es paisaje, sino que es cultura, alimento, espiritualidad y memoria.

En el Pilmaiquén realizamos nuestros lepunes, donde nos reunimos con el Señor Kintuante y afirmamos una forma de vida que se ha mantenido por generaciones. Y también es aquí donde los cambios ambientales se sienten primero, incluso antes de que lleguen a los informes.

Por eso valoramos que se empiece a reconocer que el agua limpia, los bosques nativos y los suelos sanos no son un recurso infinito que se pueda usar sin consecuencia. Cuando un río se daña, no sólo pierde la naturaleza, también pierde la agricultura, pierde el turismo, pierde la comunidad que lo habita. La degradación termina volviéndose un costo que todos pagamos.

Pero este avance debe venir acompañado de algo que todavía falta, que es escuchar a las comunidades que viven en el territorio. La ciencia entrega datos y tendencias, pero los pobladores conocemos la historia larga de estos lugares, dónde el agua ha cambiado su curso, qué plantas desaparecieron, qué sector ya no florece como antes. Esa memoria tiene valor y debe ser parte de la toma de decisiones.

Desde Maihue, El Roble y Mantilhue afirmamos que cuidar el entorno no es detener el desarrollo, al contrario, es asegurar que cualquier actividad que se proyecte conviva con la vida que ya está aquí y con quienes somos parte de ese entorno. El equilibrio no se logra excluyendo, sino integrando voces, conocimientos y miradas.

El piloto del Río Bueno abre una puerta importante. Ahora el desafío es que el país no la deje a medio abrir, sino que incorpore este enfoque en todos los rincones donde se toman decisiones. Para nosotros, los lepuneros, la riqueza de este territorio no está solo en sus recursos, sino en la relación viva que mantenemos con ellos. Protegerla es una responsabilidad compartida y la única manera de que el río siga siendo fuente de vida para quienes estamos hoy y para quienes vendrán después.


Fuente información: prensa.comunidades.lepuneras@gmail.com
Esta nota podría tener imágenes de: https://pixabay.com/es/ - https://unsplash.com/
Siguiente Anterior
*****