Déficit fiscal 2025 en Chile: CFA alerta grave desvío en el Balance Estructural

Déficit fiscal 2025 en Chile
El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) alertó sobre un grave incumplimiento en la meta de Balance Estructural de 2025, la cual cerró con un alarmante déficit del 3,6% del PIB. Este desvío, calificado como elevado en términos históricos, evidencia un profundo desajuste financiero generado por reiterados errores en la estimación de ingresos y un insuficiente control del gasto público gubernamental.

El reciente informe emitido por el Consejo Fiscal Autónomo constató que, basándose en los datos oficiales consolidados y publicados por la Dirección de Presupuestos (Dipres) en su último Informe de Finanzas Públicas, el desvío fiscal sobrepasó ampliamente cualquier margen de tolerancia esperado. La cifra definitiva arrojó una desviación de 2,5 puntos porcentuales respecto a la meta original trazada para el año, la cual apuntaba a un -1,1% del Producto Interno Bruto, y de 2,0 puntos porcentuales frente a la meta vigente modificada posteriormente.

La magnitud de esta discrepancia estructural fue catalogada por la entidad revisora como extraordinariamente elevada desde una perspectiva histórica, descartando de plano que se trate de un traspié estadístico o de una coyuntura económica pasajera. Por el contrario, la situación actual refleja la cristalización y profundización de severos desajustes de arrastre que han debilitado la administración financiera del Estado durante el último trienio. El organismo técnico fue sumamente crítico al determinar que este progresivo deterioro tiene sus raíces en equivocaciones metodológicas sistemáticas a la hora de proyectar la recaudación efectiva de las arcas fiscales, así como en un desembolso estatal inercial que ignoró deliberadamente las señales de alerta macroeconómicas y que terminó por exceder los recortes pactados inicialmente por el Ministerio de Hacienda durante el transcurso del año legislativo.

Al examinar con mayor nivel de detalle los factores subyacentes que propiciaron esta drástica caída en los indicadores de solvencia nacional, el documento oficial apunta directamente a una preocupante deficiencia técnica en el cálculo de los Ingresos Tributarios No Mineros. En términos nominales y relativos, estos recursos resultaron ser significativamente inferiores a las estimaciones delineadas en las fases preparatorias de la Ley de Presupuestos, totalizando una sorpresiva merma equivalente a unos 7.020 millones de dólares para el Gobierno Central. A este grave error de calibración se acopló el rendimiento marcadamente deficiente de la recaudación esperada mediante la Ley de Cumplimiento Tributario, la cual no logró inyectar los flujos de capital proyectados en los plazos estipulados. Asimismo, el minucioso análisis expuso el efecto distorsionador del Impuesto Sustitutivo de Impuestos Finales, una medida de recaudación extraordinaria y transitoria diseñada para solventar la reconstrucción nacional tras los incendios, cuyo flujo de caja enmascaró temporalmente la verdadera contracción de los ingresos estructurales permanentes.

Simultáneamente, la realidad de la ejecución presupuestaria evidenció que el gasto público experimentó una sostenida expansión real del 3,5%, lo que corrobora de forma fehaciente que el plan de mitigación y las acciones correctivas impulsadas por el Poder Ejecutivo carecieron por completo de la fuerza vinculante y la efectividad operativa necesarias para frenar la inercia del gasto fiscal.

En el ámbito de las obligaciones soberanas, y a pesar de que el balance general indica que la deuda bruta cerró el ejercicio fiscal en un 41,7% del Producto Interno Bruto, logrando mantenerse transitoriamente por debajo del umbral prudencial del 45%, el Consejo Fiscal Autónomo formuló una advertencia ineludible dirigida al pleno del Congreso Nacional. La institución recalcó con firmeza que este relativo respiro en el límite de endeudamiento no es de ninguna manera el resultado de un esfuerzo proactivo de consolidación, sino que obedece fundamentalmente a factores macroeconómicos exógenos y efímeros, tales como la fuerte apreciación del tipo de cambio y el incremento nominal del deflactor del Producto Interno Bruto.

La realidad financiera subyacente dibuja un panorama mucho más complejo y desafiante a largo plazo: la perjudicial continuidad de déficits estructurales pronunciados, el incremento sostenido en las obligaciones por pago de intereses soberanos y la veloz depreciación de la liquidez base del Tesoro Público están configurando un escenario de inminente estrés de las arcas estatales. Ante la extrema gravedad de este diagnóstico, las máximas autoridades supervisoras instaron a las fuerzas legislativas y gubernamentales a forjar de manera urgente un amplio acuerdo político de Estado que trascienda la actual coyuntura, exigiendo la adopción imperativa de políticas estructurales rigurosas que combatan frontalmente la elusión, fomenten el crecimiento orgánico del país y salvaguarden de forma efectiva el cada vez más escaso patrimonio nacional resguardado celosamente en el Fondo de Estabilización Económica y Social y en el Fondo de Reserva de Pensiones.

Fuente: Consejo Fiscal Autónomo (CFA)
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