Educando los celos en la pareja: la otra cara del amor

Ilustración Referencial
Por el Dr. Franco Lotito C.www.aurigaservicios.cl / Conferencista, escritor e investigador (PUC).



Aunque muchas personas consideran que los celos son perjudiciales en todas sus formas, el Dr. Willy Pasini, psiquiatra italiano, sexólogo, experto en la materia y autor del libro “Los celos: la otra cara del amor”, asegura que su total ausencia podría ser interpretada por uno de los integrantes de la pareja como una muestra de indiferencia, desinterés y distancia de la pareja, aun cuando esto, en realidad, no sea así.

Sin embargo, antes de poder comprender a cabalidad las implicancias de este crucial rasgo humano, es preciso aclarar que los celos representan un conjunto complejo de emociones y pensamientos –miedo, ira, inseguridad, etcétera– que surgen en el interior de una persona ante una amenaza, ya sea real o imaginaria, de perder el afecto o la atención exclusiva de una persona que es considerada valiosa.

Si bien, los celos pueden indicar una valoración de la pareja, cuando éstos se presentan en forma excesiva o de manera irracional, pueden conducir a un individuo a reaccionar de una manera posesiva que es dañina y destructiva. Tanto es así, que la presencia diaria y enfermiza de los celos puede ser muy disruptiva, afectar la vida en común y hacer dudar a la pareja acerca del verdadero cariño presente en el vínculo, ya que, a menudo, esta condición de “celos patológicos” podría conducir al quiebre de la relación, en ocasiones, incluso, por intermedio del uso de la violencia bruta.

Por el contrario, una cuota mínima de celos puede ser saludable para la relación de pareja, de ahí que este experto en la materia insista que –en su justa medida– los celos pueden ser usados como “un ingrediente estimulante y favorable para la relación, al desarrollar su lado más seductor” y de esta forma, resulta posible “educar los celos para que beneficien a la pareja”.

Los celos moderados y entendidos como una demostración de interés por la otra persona pueden ser positivos, ya que implica que se está atento a la vida y al quehacer de la pareja, de cómo se siente, qué la hace sentirse bien y feliz, qué es lo que la divierte, quiénes son sus amigos(as), pero no como una forma de control, sino que como una manera de participar positivamente en sus intereses.

Existen ciertas situaciones que se pueden convertir en motivos que dan cabida a la presencia de celos en uno de los integrantes de la pareja, cual es el caso, por ejemplo, de aquella persona que es poseedora de una personalidad atrayente y muy sociable, ya que cuando uno de ellos es risueño, sociable, conversador y atractivo, en tanto que el otro es más bien distante, tímido o poco sociable, ello puede dar pie para que surjan los celos en una de las partes.

Generalmente, los celos se dividen en dos tipos: (a) los “celos personales” generados por la inseguridad de uno de los integrantes de la pareja, (b) los “celos circunstanciales” que son provocados por el comportamiento, supuestamente, “sospechoso” de la pareja.

Cuando se analizan los motivos para la desconfianza hacia la pareja, a menudo se constata que los celos pueden derivar de la baja autoestima de un individuo, de su necesidad de control o de su inseguridad personal, más que de las acciones o conductas reales de la pareja, lo que tiene como consecuencia el posible daño o destrucción de la relación de pareja, especialmente, cuando los celos involucran a un tercero –o supuesto “rival”–, al que se lo percibe como una amenaza a la relación de pareja, generando rabia, ira y descontrol. En este punto, es crucial ser capaces de diferenciar, si se trata de una amenaza real o si los celos son sólo fruto de interpretaciones que se sustentan en la inseguridad personal del sujeto celoso.

Es posible que Roland Barthes, semiólogo y filósofo francés, haya expresado de la mejor forma lo que significa ser un sujeto celoso, al señalar que “como persona celosa sufro cuatro veces: porque soy celoso, porque me reprocho de serlo, porque temo que esto dañe al otro, porque me dejo dominar por una banalidad”.

Destaquemos, finalmente, que el Dr. Pasini asegura que es posible aprender a gestionar los celos “al trabajar en la confianza en el otro, en la comunicación abierta, la autoestima y en la seguridad personal”, ya que si la persona aprende a dominar sus miedos e inseguridades, y logra incrementar su autoestima, entonces será capaz de dejar atrás sus celos.


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