213 muertos en un año: La seguridad laboral no puede seguir siendo una estadística
Por Héctor A. Zúñiga Gajardo, Ingeniero en prevención de riesgos.
Las cifras entregadas por la SUSESO durante el último año son una alerta que no puede pasar desapercibida: 213 trabajadores fallecidos y 153.648 accidentes laborales registrados en Chile. Detrás de cada número existe una familia afectada, compañeros marcados y una historia que terminó de manera trágica.
De estos accidentes, 1.770 fueron catalogados como graves, demostrando que aún existen tareas críticas ejecutadas sin controles efectivos o con estándares insuficientes. Uno de los datos más impactantes es que 498 accidentes estuvieron relacionados con caídas de altura, una de las causas históricamente más fatales dentro de la industria, construcción y minería.
Las caídas de altura siguen cobrando vidas por factores que muchas veces se repiten: exceso de confianza, mala planificación, supervisión deficiente, falta de líneas de vida, uso incorrecto del arnés o simplemente la normalización del riesgo. Lo preocupante es que muchas de estas situaciones son totalmente prevenibles.
Otro dato importante es que el 95% de los accidentes afectó a hombres y solo un 5% a mujeres, reflejando la alta exposición masculina en rubros operacionales y de trabajo pesado. Sin embargo, esto no debe convertirse en una excusa cultural donde el peligro se vea como “parte del trabajo”. Ninguna producción, plazo o meta operacional vale más que una vida.
La principal lección que dejan estas cifras es clara: la seguridad no puede existir solo en documentos, procedimientos o charlas de inicio de turno. La prevención debe vivirse en terreno, en cada decisión operacional y en cada trabajador con la autoridad de detener una tarea insegura.
También queda en evidencia que el liderazgo es fundamental. Supervisores, administradores y jefaturas tienen la responsabilidad de generar una cultura donde los controles críticos realmente se respeten. El uso correcto de bloqueo de energías, permisos de trabajo, sistemas anticaídas y evaluaciones de riesgo no puede transformarse en una simple formalidad administrativa.
Las cifras entregadas por la SUSESO durante el último año son una alerta que no puede pasar desapercibida: 213 trabajadores fallecidos y 153.648 accidentes laborales registrados en Chile. Detrás de cada número existe una familia afectada, compañeros marcados y una historia que terminó de manera trágica.
De estos accidentes, 1.770 fueron catalogados como graves, demostrando que aún existen tareas críticas ejecutadas sin controles efectivos o con estándares insuficientes. Uno de los datos más impactantes es que 498 accidentes estuvieron relacionados con caídas de altura, una de las causas históricamente más fatales dentro de la industria, construcción y minería.
Las caídas de altura siguen cobrando vidas por factores que muchas veces se repiten: exceso de confianza, mala planificación, supervisión deficiente, falta de líneas de vida, uso incorrecto del arnés o simplemente la normalización del riesgo. Lo preocupante es que muchas de estas situaciones son totalmente prevenibles.
Otro dato importante es que el 95% de los accidentes afectó a hombres y solo un 5% a mujeres, reflejando la alta exposición masculina en rubros operacionales y de trabajo pesado. Sin embargo, esto no debe convertirse en una excusa cultural donde el peligro se vea como “parte del trabajo”. Ninguna producción, plazo o meta operacional vale más que una vida.
La principal lección que dejan estas cifras es clara: la seguridad no puede existir solo en documentos, procedimientos o charlas de inicio de turno. La prevención debe vivirse en terreno, en cada decisión operacional y en cada trabajador con la autoridad de detener una tarea insegura.
También queda en evidencia que el liderazgo es fundamental. Supervisores, administradores y jefaturas tienen la responsabilidad de generar una cultura donde los controles críticos realmente se respeten. El uso correcto de bloqueo de energías, permisos de trabajo, sistemas anticaídas y evaluaciones de riesgo no puede transformarse en una simple formalidad administrativa.
La seguridad laboral en Chile aún enfrenta un gran desafío: dejar de reaccionar después de los accidentes y comenzar a prevenir antes de que ocurran. Porque mientras las estadísticas sigan aumentando, significa que todavía hay trabajadores que salen de casa sin la certeza de volver.
Fuente información: heangajardo@gmail.com
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