Factores hereditarios elevan hasta en un 40% el riesgo de sufrir insomnio

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Por Dr. Franco Lotito C.www.aurigaservicios.cl, Conferencista, escritor e investigador (PUC)



El peso de la herencia familiar en la salud de las personas, es un factor clave en enfermedades como la diabetes tipo 2, la obesidad y los problemas de tipo cardíaco”. Si tomamos como ejemplo, el hecho que ambos padres sean obesos, la probabilidad de que sus hijos lo sean, llega hasta el 80%.

Sin embargo, la influencia del factor hereditario parece no quedar sólo ahí, puesto que un estudio de la Asociación de Sociedades de Profesionales del Sueño de Estados Unidos, entrega una serie de antecedentes acerca de cómo este “legado hereditario” influye en otras alteraciones y trastornos de salud, cual es el caso de las complicaciones para dormir y obtener un buen descanso.

Asimismo, otra investigación realizada por especialistas de la Universidad Laval, de Quebec, Canadá, donde se entrevistó a más de 900 personas de entre los 18 y los 80 años acerca de cuáles eran sus hábitos de sueño y sobre cómo eran los hábitos de sus padres y familiares, mostraron que “quienes reconocieron padecer cuadros de insomnio presentaban hasta un 40% más de posibilidades de que uno o más miembros de la familia también tuvieran algún trastorno del sueño”.

La mitad de los encuestados manifestó tener buenos hábitos de sueño, en tanto que un 33% declaró que, ocasionalmente, presentaba síntomas de insomnio y un 16% admitió sufrir de este desorden de manera habitual, porcentaje que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce como una realidad que se da a nivel mundial, en función de lo cual, ha declarado al trastorno del insomnio como un “problema de Salud Pública”.

La investigación de los expertos canadienses estableció que ciertos elementos de tipo hereditario así como aquellos que surgen de la convivencia familiar estarían involucrados en el aumento de la incidencia de diversos trastornos de salud. Es así, por ejemplo, que en el caso del insomnio existe un 35% más de riesgo de que sea más frecuente en quienes tienen familiares en primer grado con esta condición. En el caso de la apnea del sueño el porcentaje es del 4,6%, en el caso del síndrome de la pierna inquieta alcanza el 2,6%, en tanto que el riesgo de sufrir de excesiva somnolencia diurna es de un 2,4%, si hay un familiar con este tipo de trastorno.

Si estos cuadros se presentan en parientes como la madre, el riesgo es de un 19,7%, lo que da cuenta de que personas con una historia familiar de insomnio tienen más probabilidades de presentar cuadros de insomnio severo y ansiedad.

Ahora bien, de acuerdo con datos de la Academia Americana de la Medicina del Sueño, en Estados Unidos, “uno de cada tres adultos presenta síntomas o algún episodio de insomnio dentro del curso de un año que pueden perdurar un mes o más de tiempo”, en tanto que un 50% más de insomnio sufren las mujeres en comparación con los hombres.

Todas las personas administran su ciclo de sueño de manera distinta, existiendo los llamados búhos que tienen un desempeño eficaz en la noche a raíz de lo cual tienden a acostarse tarde, en tanto que los sujetos alondras se acuestan temprano y aprovechan el día casi desde la madrugada para realizar todas sus actividades. Estos modelos son asimilados por los hijos.

En algunas familias es común que uno de los padres se acueste y vea televisión hasta quedarse dormido, en cuyo caso, lo más probable es que los hijos presenten conductas similares. Desde muy temprano ellos tendrán un aparato de televisión u otros equipos tecnológicos en sus piezas, a raíz de lo cual, será muy común que se queden interactuando con estos equipos hasta muy tarde.

Los padres, por su parte, no asumen esta realidad como un problema, ni tampoco advierten cómo el peso de su influencia determina el actuar de sus hijos, ya que sólo cuando comienzan a manifestarse los primeros problemas escolares, entonces llegan a consultar por los problemas de rendimientos de los hijos, detrás de los cuales, lo que hay “son problemas relacionados con la higiene del sueño que impiden que los niños logren un descanso reparador”, con la finalidad de despertar y levantarse al día siguiente con energía y vitalidad.


Fuente información: flotitoc@gmail.com
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