¿Tu bolsillo siente el alivio o la presión? Lo que nos dejó el IPC de mayo
Es habitual experimentar una desconexión entre los titulares económicos y la realidad al pasar por la caja del supermercado. Mientras las cifras oficiales sugieren estabilidad, nuestro presupuesto familiar suele narrar una historia mucho más matizada sobre el costo de la vida.
Según el último reporte del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el IPC de mayo registró una variación mensual de solo 0,2%. Sin embargo, al mirar "bajo el capó" de este indicador, se revelan tensiones internas: movimientos cruzados donde algunos alivios reales en productos básicos compensan alzas persistentes en servicios críticos.
El alivio en la canasta básica (con una letra chica importante)
La división de Alimentos y bebidas no alcohólicas fue el gran pulmón de la economía en mayo, con una caída del -0,8%. Esto aportó una incidencia negativa de -0,178 pp. (puntos porcentuales), que en términos simples, son las unidades que realmente "empujaron" la cifra general hacia abajo.
Este respiro se sintió en productos emblemáticos: el pan bajó un -4,0% y los limones se desplomaron un -17,2%. No obstante, para un análisis serio, debemos mirar el plato completo: mientras el carbohidrato bajó, la proteína se encareció, ya que la carne de vacuno subió un 2,7% y comer en restaurantes subió un 1,0%.
"De los 81 productos que componen la división de alimentos, 52 consignaron bajas en sus precios durante mayo, confirmando un alivio extendido pero selectivo".
La dualidad del transporte: ¿Vuelo o bus?
El sector transporte mostró un comportamiento fracturado en mayo. El transporte aéreo internacional voló alto con un alza del 10,0% mensual, acumulando un 9,4% en lo que va del año. Viajar fuera de las fronteras es hoy significativamente más costoso que en abril.
En contraste, el transporte terrestre nacional ofreció una alternativa económica para el bolsillo ciudadano, ya que el transporte en bus interurbano registró una caída del -9,1%. Por su parte, los combustibles mantuvieron una presión moderada pero constante, con un alza del 0,5% en la división y un 0,7% específico en la gasolina.
El factor hogar: El gas licuado no da tregua
La división de Vivienda y servicios básicos fue el principal motor inflacionario del mes, con un aumento del 0,7%. Este es el punto más sensible para las familias, pues se trata de gastos fijos —como el techo y la energía— que son prácticamente imposibles de evitar o recortar.
El gas licuado volvió a presionar el presupuesto con un alza del 3,2% en mayo, acumulando un preocupante 6,6% en lo que va del año. A esto se suma el arriendo, que anotó un incremento del 0,3%, consolidando una tendencia alcista que no permite respiros a quienes no son propietarios.
La "temperatura" real: Lo que dice el 0,4% subyacente
Para entender si la inflación está realmente controlada, los analistas miran el "IPC menos alimentos y energía". En mayo, esta cifra fue del 0,4%, el doble del indicador general. ¿Por qué importa esto? Porque nos dice que, al quitar los elementos volátiles que bajaron (como los limones), la inflación de fondo sigue "pegajosa" y más alta de lo que parece.
Con una variación acumulada del 2,8% en el año y un 3,9% a doce meses, la economía muestra señales mixtas. La inflación subyacente sugiere que el costo de los servicios y bienes menos volátiles sigue presionando la estructura de precios del país.
¿Cómo afecta esto tu próximo mes?
La economía de mayo se define por sus luces y sombras. Si bien llenar la panera fue más barato, mantener el hogar caliente y planificar viajes internacionales se volvió un desafío mayor.
Es crucial entender que ese 0,2% no es solo estadística: se traduce automáticamente en un alza de la UF y la UTM. Esto significa que, a pesar del alivio en el supermercado, tus dividendos, seguros y contratos ajustables subirán de precio en las próximas semanas.
Con el pan bajando pero el gas y la UF subiendo, ¿cómo ha cambiado tu estrategia de ahorro para enfrentar el cierre del primer semestre?
Nota: El IPC es la medida oficial de la inflación. Su variación impacta directamente en la Unidad de Fomento (UF), determinando el costo real de créditos hipotecarios y contratos de arriendo en Chile.

