El individualismo en retirada

Por Francisco Reyes Castro, Seremi de Gobierno Región de Los Lagos

Desde la publicación “Desarrollo Humano en Chile, Los tiempos de la politización” en 2015 del PNUD, ha crecido la idea de que existe en el país una transformación en las “definiciones de lo posible”. Ello se percibe en las exigencias en Educación, en Salud, en Vivienda, en las prestaciones públicas en general, donde el rol del Estado consolida el reconocimiento de derechos universales.

En nuestra región hemos avanzando con los primeros 7 mil estudiantes que accedieron en 2016 a la gratuidad en sus estudios universitarios; en Salud reflejamos el plan de inversión pública más grande en la construcción y reposición de hospitales en todas las provincias junto a la formación y contratación de médicos especialistas; mientras que contabilizamos 9 mil entregas de viviendas y más de 14 mil subsidios para mejoramiento desde que iniciamos el Gobierno en 2014. Y vamos por más en todas las áreas, con nuevas señales y exigencias para un Estado perfectible, pero que dejó de ser un mero observador de la inequidad instalada para transformarse en un músculo transformador al servicio del conjunto.

Y es que las reformas del Gobierno de la Nueva Mayoría están transformando, también, los anhelos de la gente. Los chilenos y chilenas ahora quieren cosas que antes no querían y que a lo mejor ni se imaginaban. La universalidad de algunos derechos se ha instalado como una exigencia de la ciudadanía y no podemos hacer oídos sordos a ese clamor. Hay bienes superiores y bienes colectivos, como la Salud o la Educación, que no deben ser entendidos como bienes de consumo.

La Encuesta Bicentenario publicada por la Pontificia Universidad Católica y Adimark revela que en los últimos dos años han crecido las ideas de que el Estado debe preocuparse y hacerse responsable por el bienestar de las personas y que todos los ciudadanos deben recibir la misma ayuda. Y no se trata de que la gente traspase al Estado la responsabilidad en la solución de sus problemas. Coincidiendo con otras, esta encuesta dice que las personas exigen al Estado un rol más activo en garantizar sus derechos, en poner un piso común y mínimo para que el esfuerzo personal tenga, efectivamente, la posibilidad de rendir frutos. “Nivelar la cancha”, ha expresado la Presidenta Bachelet, idea de justicia social que hoy es compartida por más chilenos.

Mientras la percepción de que las políticas públicas no sean universales baja de 43% a 32% de 2012 a 2016, el “universalismo” de las políticas sociales sube de 30% a 42%. Es decir, crece la visión positiva sobre el rol del Estado en reconocer derechos sociales universales y disminuye la percepción de que sólo el esfuerzo individual es el camino para el progreso.

Así, el discurso de la individualidad que lleva al dicho “cada cual se rasca con sus propias uñas”, comienza a ir en retirada con datos elocuentes y emerge un nuevo paradigma en donde se valora lo colectivo, lo público.

Esto ha inspirado el cambio que ha propuesto el Gobierno y hacia dónde queremos avanzar. Con un Estado que cumpla su rol social y que las personas, no sólo las más vulnerables, sientan que la sociedad la construimos en conjunto. Queremos seguir avanzando hacia una sociedad más solidaria, convocante, en la cual tengan todos cabida, independiente de su posición social. En ello, la Nueva Mayoría tiene la responsabilidad de materializar los cambios exigidos y comprometidos.

Quienes gobiernen en los próximos años tendrán necesariamente que considerar estos cambios instalados en la sociedad chilena: la Encuesta Bicentenario demuestra por primera vez un quiebre en la sensación de que sólo el individualismo y la competencia despiadada es el único camino para progresar, o que el mercado es el llamado a resolver todos los problemas.



Fuente: seremigob10@gmail.com
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