Guateros sin agua hirviendo

Juan Inostroza Silva
Por Juan Inostroza Silva, Académico Carrera de Kinesiología de la Universidad San Sebastián, sede De la Patagonia.

Con la retirada del verano se producen descensos importantes en la temperatura ambiente y pronto llegarán las lluvias. Con estos escenarios, comienzan las campañas de prevención de enfermedades respiratorias, pero hay un grupo importante en la población que aquejarán distintas dolencias, a lo que pudiera ser un resfrío, y son ellos los que sufrirán de dolor articular a causa del frío.

Por lo general, las causas del dolor en las articulaciones por el frío se debería a los cambios de presión atmosférica que disminuyen con el tiempo, esto hace que las presiones aumenten comparativamente. Además, el frío provoca rigidez en las estructuras flexibles de la articulación, como ligamentos y tendones, aumentando la viscosidad del líquido sinovial que las lubrica, estimulando a los receptores del dolor que allí se encuentran.

Ante esto, es normal que las personas -para reducir sus molestias- se aplican alguna forma de calor, lo que los kinesiólogos llamamos termoterapia. Y la forma más popular es el famoso guatero.

Sin importar la forma que se elija para aplicar calor (sacos de semilla, arena, bolsas con barro e incluso la utilización de ampolletas de infrarrojos), lo que siempre debe primar es que la persona sienta una “sensación agradable de calor”. En cualquiera de sus formas no hay que aplicarse calor fuerte, las personas tienden a creer que se van a ir acostumbrando y que se va a enfriar.

Es ahí donde hay un riesgo potencial de quemadura, ya que cuando las personas creen que se acostumbraron al calor, probablemente se les ha adormecido la piel y por lo tanto no sentirán que se están quemando, lo que verán luego de retirar el elemento que se aplicaron.

En el caso particular del guatero, lo correcto es que el agua no este hirviendo como la mayoría lo hace al llenarlo, de hecho, basta con que el agua esté alrededor de 60 a 75 grados Celsius. Siempre es adecuado cubrir el elemento con algún material que, además de proteger la piel, evite una pérdida de calor muy rápida. En la casa, lo mejor es utilizar una toalla seca o un poco húmeda.

La recomendación es aplicarse un calor agradable entre 15 a 30 minutos como máximo. ¿Cuántas veces al día? Eso debe ser conversado e indicado por su kinesiólogo. Cuando se aplique calor revise cada cinco minutos el estado de la piel y ojalá en compañía de alguien, ya que es frecuente que la sensación de calor provoque algo de sedación y se puede quedar dormido.

Siguiendo estos consejos tendrá una aplicación efectiva y segura, podrá revertir o aliviar las molestias articulares causadas por las bajas temperaturas que ya nos amenazan.

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Información enviada a PL por: Jeran Galdames Barra