Funeral de importante defensor Mapuche-Huilliche se realizó en San Juan de la Costa

Funeral de importante defensor Mapuche-Huilliche se realizó en San Juan de la Costa
Más de 500 personas acompañaron a la familia y despidieron al recordado “Gallito Catrilef”

Este martes se realizaron los funerales de don Juan Segundo Catrilef Aucapan, conocido como el “Gallito Catrilef” desde el sector de Aleucapi hasta el cementerio de Misión San Juan de la Costa. De acuerdo a su voluntad en vida, sus funerales se realizaron en angarillas, siendo trasladado a pie cerca de 5 horas por más de 13 kilómetros a través de la cordillera de la costa hasta su última morada.

El traslado en angarilla es una forma antigua de la tradición Mapuche-Huiliche que consiste en llevar el féretro sobre los hombros en una camilla de madera. Tradición que poco a poco se fue perdiendo por las comodidades que las funerarias ofrecían con vehículos motorizados.

Juan “Gallito” Catrilef fue conocido como héroe por los Huilliche de la zona al participar de diversos procesos de recuperación de tierras, en tanto, su historia más importante se remonta al año 1959 cuando al defender la tierra en que habitaba junto a su familia, dio muerte al colono alemán Max Elzel Mayer cuando este intentó quemarle la casa.

De acuerdo a sus relatos en vida, el “gringo Elzel” como le llamaban los lugareños, llegaba junto a Carabineros del retén de Cunamo a la zona de Huitrapulli para echar a los huilliches de sus modestas ranchas para después quemarlas, quedándose definitivamente con sus tierras.

Así, un día llegó hasta la modesta ruca de un joven “Gallito Catrilef” de 25 años para realizar su cometido, sin embargo, en esta ocasión no iba acompañado de la policía uniformada, ya que también se habían cansado de su prepotencia.



De acuerdo a lo relatado, Max Elzel Mayer ingresa a la rancha de Catrilef y le ordena irse del lugar, en cuanto este toma un rifle que tenía y antes que Elzel se lo quitara, le dispara. Este hecho le provocó la muerte a Max Elzel Mayer, y en consecuencia, se detuvieron los despojos y los abusos de la fuerza policial, devolviendo la tranquilidad y la paz de sus habitantes hasta hoy.

Tras lo sucedido en aquella época, Catrilef escapó ocultándose de Carabineros de Cunamo con otros habitantes por miedo a ser ejecutado por venganza, pero ante la persecución llegó hasta Osorno para entregarse confesando lo ocurrido.

La justicia de la época lo condenó a 5 años de prisión, de los cuales pasó dos años y medio, regresando posteriormente a Huitrapulli ahora como dueño de las tierras, las que repartió a todas las familias que habían sido despojadas de sus viviendas. Sin embargo, a pesar de regresar como dueño, el “Gallito Catrilef” se rehusó a dejar una porción de tierra para sí mismo, viviendo finalmente en el sector de Aleucapi.

Este gesto y el apoyo en distintas recuperaciones de tierras mapuche, generó un reconocimiento general, recibiendo homenajes en vida y diversas entrevistas en que su historia se plasmó en libros de la cultura Mapuche-Huilliche como un ejemplo de resistencia.

Fuente de la información: Diego Chaipul