Reactivación económica transformadora para un nuevo modelo de desarrollo

Reactivación económica
Por Jaime Sáez Quiróz, Activista ambiental y candidato a Gobernador Regional por el Frente Amplio.

Este año no lo hemos pasado bien. La grave crisis del Covid-19 nos ha golpeado particularmente como región no solo en lo sanitario, sino también en lo laboral. Esto en medio de una crisis todavía mayor: la crisis climática y ecológica, amparada en nuestro país por un modelo neoliberal que promueve un desarrollo desigual. Por si fuera poco, la nociva dependencia a la exportación de materias primas de bajo valor agregado de nuestro modelo de desarrollo, que además es sostenida por una matriz energética principalmente basada en combustibles fósiles, nos deja especialmente vulnerables y con menos herramientas para enfrentar los desafíos que nos ha traído el siglo XXI.

Podemos mejorar aprovechando los aires de cambio que vienen con el despertar de Chile, avanzar hacia una economía cuyo objetivo principal sea el bienestar tanto de las personas como del medio ambiente, y de esta forma brindarle un futuro estable y apasionante a nuestro país y región. Las medidas de reactivación económica para enfrentar la sindemia representan una oportunidad única para darle un fuerte impulso transformador a nuestro modelo de desarrollo; que en el corto plazo permita apoyar a retomar el funcionamiento de las actividades económicas tradicionales y asistir a las familias y pymes que necesitan más apoyo, pero sembrando semillas de cambio cosa que en el mediano y largo plazo hagamos las cosas diferente. Esto no solo protegerá los empleos actuales, sino que creará otros nuevos; los cuales además de asegurar un buen pasar nos permitan desplegarnos creativamente y con pasión en nuestros ambientes laborales. Queremos partir acelerando la creación de empleos con enfoque de género y conscientes con el medio ambiente.

Una nueva economía, que en el mediano y largo plazo se vaya distanciando de las lógicas extractivistas, requiere de un fuerte impulso a la innovación, el conocimiento, cultura y las labores de cuidado, de manera que el valor que generemos provenga de la creatividad y no de la destrucción de nuestros bienes comunes. Debemos asegurar que exista un planeta para nuestras las niñas y niños, y sus hijas e hijos. En la región de Los Lagos estamos bastante alejados de esta meta. A pesar de ser una región con altos niveles de crecimiento y niveles decentes de empleabilidad, la mitad de las y los trabajadores ganan menos de $382.849 y con una brecha de género de 18,8% en desmedro de las mujeres. Por otro lado, el índice de complejidad económica es de -0,07, lo cual significa que lo que vendemos en la región es poco sofisticado y por tanto requiere de pocas capacidades profesionales, tecnológicas y creativas. Este tipo de actividades económicas hacen que hoy el 48,5% de los puestos de trabajo están amenazados por la automatización.

Será imposible superar estos desafíos si no garantizamos derechos fundamentales para el pueblo trabajador. Por ejemplo, hoy el 72% de la fuerza de trabajo tiene educación media o menos, y el 24% de la población no cuenta con acceso al agua potable siendo una de las regiones con mayor abundancia de agua dulce. Claramente tenemos un problema de desigualdad que debemos enfrentar con urgencia. Nuestro enfoque para avanzar en estas materias es garantizar el acceso a un sistema de salud de calidad con foco en prevención, al igual que el sistema educativo, sobre todo en zonas rurales y territorios insulares. Todo esto requiere de un trabajo colaborativo entre los municipios, las universidades y las comunidades. El sector privado ya no puede ser quien domine las decisiones territoriales, el mercado debe someterse al mandato democrático y científico para asegurar que la economía efectivamente se enfoque en el bienestar y el cuidado del medioambiente y no solo en la acumulación de dinero a partir de trabajo precarizado. El sector privado debe tener un trato horizontal y no buscar imponerse al resto.

Asegurando estas condiciones e invirtiendo en innovación y el desarrollo profesional podremos en el mediano y largo plazo diversificar nuestra matriz productiva, con industrias que puedan convivir simbióticamente con otras actividades como la pesca artesanal y el turismo, lo cual a su vez significa mejores oportunidades y condiciones laborales, con puestos de trabajo que no peligren con el avance tecnológico de la sociedad, y con igualdad de salarios entre hombres y mujeres. Mediante esos conocimientos y habilidades adquiridas tendremos también la capacidad de proteger, reparar y convivir con nuestros bosques, ríos y el mar que durante mucho tiempo nos han dado de comer pero que han sido duramente explotados.

Estamos en un momento difícil, pero con colaboración, cariño, energía y compromiso podremos tejer un futuro diferente para nuestra región. Chile está cambiando y hoy más que nunca todas y todos debemos ser protagonistas.




Comunicado de Prensa / Fuente: Carolina Palma