Chile: Aprueban nueva Ley de Inteligencia del Estado
Tras un proceso de conciliación en comisión mixta, la Sala de la Cámara ha dado luz verde a la nueva Ley de Inteligencia del Estado, una normativa clave diseñada para modernizar la seguridad nacional frente a las amenazas contemporáneas. Con un respaldo de 107 votos a favor, el texto legal establece una estructura jerárquica y mecanismos de control democrático inéditos para el sistema de inteligencia chileno.
El cuerpo legislativo recientemente aprobado tiene como propósito fundamental la regulación del Sistema de Inteligencia del Estado, definiendo con claridad su institucionalidad y los límites de su funcionamiento. Bajo esta premisa, la ley busca dotar al país de herramientas estratégicas para la planificación y ejecución de acciones que permitan enfrentar agresiones al orden constitucional, riesgos a la seguridad de la Nación y al interés nacional. En este sentido, se establece una prohibición taxativa para que los integrantes del sistema no desvíen sus labores de inteligencia o contrainteligencia hacia fines ajenos a los marcos legales, garantizando que su actuación se mantenga en el ámbito de la anticipación oportuna y el respeto a los controles establecidos.
La nueva arquitectura de seguridad integra de manera coordinada a la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), la Dirección de Inteligencia de la Defensa del Estado Mayor Conjunto, y las direcciones correspondientes de las Fuerzas Armadas, así como a las jefaturas de inteligencia de las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública. A lo anterior se suma la incorporación de organismos colaboradores estratégicos, tales como la Agencia Nacional de Ciberseguridad, Gendarmería, la Unidad de Análisis Financiero (UAF), el Servicio Nacional de Aduanas y el Servicio de Impuestos Internos (SII), además de la Secretaría General de Política Exterior. Esta red de colaboración busca asegurar una visión multidimensional de la seguridad, bajo una dirección democrática reafirmada por las directrices de los ministerios sectoriales.
En términos de operatividad y transparencia, la normativa regula estrictamente la obtención de información y el tratamiento de datos sensibles, fijando sanciones severas para quienes vulneren los límites del secreto profesional. El control externo de estas actividades recaerá en la Contraloría General de la República, los Tribunales de Justicia y la propia Cámara de Diputadas y Diputados. Asimismo, la ley introduce mecanismos de integridad interna, ordenando a los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas implementar sistemas de auditoría para las declaraciones de patrimonio de sus funcionarios, blindando a las instituciones contra la permeabilidad del narcotráfico y el crimen organizado. "Esta ley es necesaria para el actual contexto que vive el país", fue el consenso generalizado durante el debate, destacando la urgencia de una implementación rápida para fortalecer la visión de Estado en materia de seguridad.
Fuente: Cámara de Diputadas y Diputados de Chile
El cuerpo legislativo recientemente aprobado tiene como propósito fundamental la regulación del Sistema de Inteligencia del Estado, definiendo con claridad su institucionalidad y los límites de su funcionamiento. Bajo esta premisa, la ley busca dotar al país de herramientas estratégicas para la planificación y ejecución de acciones que permitan enfrentar agresiones al orden constitucional, riesgos a la seguridad de la Nación y al interés nacional. En este sentido, se establece una prohibición taxativa para que los integrantes del sistema no desvíen sus labores de inteligencia o contrainteligencia hacia fines ajenos a los marcos legales, garantizando que su actuación se mantenga en el ámbito de la anticipación oportuna y el respeto a los controles establecidos.
La nueva arquitectura de seguridad integra de manera coordinada a la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), la Dirección de Inteligencia de la Defensa del Estado Mayor Conjunto, y las direcciones correspondientes de las Fuerzas Armadas, así como a las jefaturas de inteligencia de las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública. A lo anterior se suma la incorporación de organismos colaboradores estratégicos, tales como la Agencia Nacional de Ciberseguridad, Gendarmería, la Unidad de Análisis Financiero (UAF), el Servicio Nacional de Aduanas y el Servicio de Impuestos Internos (SII), además de la Secretaría General de Política Exterior. Esta red de colaboración busca asegurar una visión multidimensional de la seguridad, bajo una dirección democrática reafirmada por las directrices de los ministerios sectoriales.
En términos de operatividad y transparencia, la normativa regula estrictamente la obtención de información y el tratamiento de datos sensibles, fijando sanciones severas para quienes vulneren los límites del secreto profesional. El control externo de estas actividades recaerá en la Contraloría General de la República, los Tribunales de Justicia y la propia Cámara de Diputadas y Diputados. Asimismo, la ley introduce mecanismos de integridad interna, ordenando a los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas implementar sistemas de auditoría para las declaraciones de patrimonio de sus funcionarios, blindando a las instituciones contra la permeabilidad del narcotráfico y el crimen organizado. "Esta ley es necesaria para el actual contexto que vive el país", fue el consenso generalizado durante el debate, destacando la urgencia de una implementación rápida para fortalecer la visión de Estado en materia de seguridad.
Fuente: Cámara de Diputadas y Diputados de Chile







