El silencio encubridor no es negligencia: Parte 2.1

Eduardo Javier Barahona Kompatzki
Por Eduardo Javier Barahona Kompatzki, Psicólogo - Magíster.

El lunes 05 de agosto de 2019, publicaron mi primera carta. El 13 de agosto la segunda. He querido agregar una bajada a esa parte 2 producto de los efectos que forjó, no sin antes agradecer el espacio que este medio me brinda, para evidenciar, precisar y puntualizar lo sabido. El contexto siempre lo he presentado desde la arista del encubrimiento institucional dentro de nuestra Iglesia, donde se ha instalado/naturalizado la cultura del abuso, el poder y el encubrimiento sistemático. He señalado con precisión que nuestro Osorno no está lejos de esto.

Al publicar mi segundo escrito vía este portal, y, con el legítimo derecho de hacerlo llegar a otros espacios, sitios, redes u otros lo por mi expuesto, se generó un fenómeno interesante.

En el año 2016, la Compañía. de Jesús, publicó un protocolo de prevención de abuso para y con las obras y ministerios donde ellos están presentes, así, en sus colegios, existe una persona delegada por el provincial para estos efectos, en Osorno y su Colegio San Mateo, la Señora Andrea López. Al publicar mi escrito en una de las muchas redes social, aparece el comentario de la Señora López en cuestión bajo la consigna: “Cuánta falta a la verdad”. El protocolo antes señalado indica en sus primeras hojas: “(…) En el conjunto de nuestras obras, nos comprometemos con el cuidado y acogida de todo ser humano (…) Movidos por el amor a la humanidad, a la creación, a la Iglesia, e inspirados por nuestros pastores, queremos hacer todo lo necesario para evitar los males y los dolores que provienen de nuestras propias faltas y debilidades (…)”. Hojas siguientes señala: “En todas nuestras obras, estamos invitados(as) a dar testimonio de unión, de respeto, de diálogo, de reconocimiento de la diversidad y de los derechos de los demás (…)”

Me he preguntado si el ex Provincial habrá tenido alguna negligencia en el nombramiento de la Señora López, toda vez que al prejuiciar (desde su sistema de creencias) un relato, testimonio o vivencia, lo que genera es anulamiento a lo recepcionado, Ergo, ¿Cómo alguien podrá ir a relatarle algún testimonio si su forma y fondo para/con el cargo no está a la altura de lo que se requiere en el protocolo?, ¿Anulará en otros/as, con sus prejuicios, relatos y realidades?, que es ahora, ¿Negligencia o encubrimiento?

La verdad es y ha sido un profundo cuestionamiento para la filosofía como para un afán tan reduccionista de su parte, sin embargo, he de entender su Idealismo.

Ante verdad y realismo Nietzsche señala que en la esquina más oscura de la multiplicidad (el mundo), encontramos al hombre. Este aparece desnudo, tembloroso, acobardado, frente a una realidad que no reconoce como suya, pero a la que irremediablemente pertenece. El mundo real se le presenta como algo amorfo, indeterminado, como una pluralidad que lo desconcierta, que no puede entender, se le escapa porque no puede contenerlo todo en sí. Esta nueva realidad le muestra una pluralidad de elementos contrarios que impiden una concreción, le muestra multitud de opuestos que no puede asimilar. El hombre no es capaz de vivir con esa inseguridad del cambio, cambio que le provoca miedo y dolor. El hombre se siente indefenso ya que necesita la estabilidad del mundo para poder ser.

La verdad en Nietzsche es una invención, una falsedad, una mentira, que se impone al hombre y que oculta debajo de sí la auténtica realidad.

Si este trazado de mi escrito al lector le parece complejo, lo explico desde el Psicoanálisis, donde, Sigmund Freud, en su texto de 1895 “Proyecto de psicología para neurólogos” indica: "en lo inconsciente no existe ningún indicio de realidad, de tal suerte que es imposible distinguir, una de otra, la verdad es de la ficción investida con afecto". Conclusión que le hará decir a Jacques Lacan, extrayendo su última consecuencia, que "soñamos no sólo cuando dormimos".

La Señora López al querer definir e indicar que es verdad o no, arroja un cúmulo de preguntas a la idoneidad del cargo, el proceso de selección (si es que este se llevó a cabo) de su persona y la muestra de su incompatibilidad para/con el mismo, toda vez que ella debe ser la persona encargada de acoger denuncias y brindar respuestas sensibles, más aún al indicar, en una segunda de sus opiniones, “Eduardo Barahona falta a la verdad y eso es innegable”.

Finalmente, mis letras no van en la dirección de dañar la honra, disminuir o menospreciar a alguien, responde simplemente a un acto de dignidad y de transparencia.

Las dos cartas anteriores publicadas por PL

El silencio encubridor no es negligencia
https://www.paislobo.cl/2019/08/el-silencio-encubridor-no-es-negligencia.html 

El silencio encubridor no es negligencia: Parte 2
https://www.paislobo.cl/2019/08/eduardo-barahona.html


Fuente de la información: Eduardo Javier Barahona Kompatzki