¿Cómo afectará a las comunidades la nueva ley de copropiedad?

Ley de copropiedad
La actual Ley de Copropiedad data del año 1997 y, desde ese entonces, las comunidades de edificios y condominios han cambiado bastante.

Aún está en el Congreso la discusión para la actualización de esta ley, que espera hacerse en beneficio de las administraciones y los vecinos.

Desde hace más de dos décadas que las ciudades han tenido un aumento en su población significativo. Este fenómeno, llevó a las autoridades de la época a derogar la Ley Nº 6.071, sobre Propiedad Horizontal y crear la nueva Ley 19.537 de Copropiedad Inmobiliaria, publicada en el Diario Oficial el 16 de diciembre de 1997, para regular los condominios, definidos por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo como como “terrenos o construcciones (por ejemplo, un conjunto de viviendas), donde coexisten bienes que son de todos y bienes que son de cada propietario. Por lo general corresponden a edificios de departamentos o de casas que se han construido sobre un terreno común”.

La ciudad ha cambiado enormemente desde aquel año en que se publicó esta ley; la población ha aumentado considerablemente a la par de las edificaciones, provocando que millones de chilenos, vivan en comunidad.

Por esta y otras razones y, con el fin de moderar los conflictos comunes que aquejan a las comunidades, se han presentado una serie de modificaciones a la actual Ley de Copropiedad Inmobiliaria en el último tiempo por parte de ambas Cámaras, con el fin de actualizar las regulaciones que esta contempla para el uso y convivencia de edificios y condominios. Además de perfeccionar la normativa vigente, esta nueva ley también buscará sancionar a aquellos copropietarios que, por ejemplo, se atrasen en el pago de los gastos comunes, transformándola en una ley más funcional.

Ahora bien ¿cómo podría definirse una copropiedad? Una copropiedad es básicamente, un conjunto de departamentos, edificios o casas, en donde cada propietario posee un espacio individual, pero comparte algunas áreas comunes, de los cuales todos tienen el derecho a uso y goce. Una copropiedad debe contar con una estricta organización para que funcione de manera óptima para quienes la habitan, por lo que, están establecidos por ley, tres órganos administrativos dentro de ella; la Asamblea de Copropietarios, el Comité de Administración y el Administrador.




Gastos Comunes

A modo específico, la ley exige que cada condominio posea su propio reglamento de copropiedad. Todos los temas relacionados a la administración, gestión, cobros y manejo de la comunidad quedan especificados en este reglamento y, de lo contrario, se deberá respetar lo que dice la ley al respecto. Aquí entra el cobro de los gastos comunes, los que generan los fondos para la administración y mantención del edificio o condominio y de los cuales, ningún copropietario puede eximirse de pagarlos.

En algunas comunidades, al margen de la ley, se arriendan espacios comunes a terceros, con el fin de generar mayores recursos económicos para la convivencia de sus residentes. 
“Hoy se hace en la práctica. Se arriendan los espacios comunes. También se generan multas por su exceso de uso y, adicionalmente, también por sus reservas. Son varias las fórmulas que se aplican para esto. va a un fondo de reserva adicional o simplemente se descuenta de los gastos generales y luego se distribuye ese valor por alícuota. (hoy por la falta de recursos es la práctica que más se realiza”, comenta Sebastián Fuenzalida socio de Building Clerk.


Comunicado de Prensa / Fuente: Paula Peñaloza / Bold Comunicaciones