Psicópatas y asesinos seriales: ¿locos, malos, perversos o diabólicos?

Psicópatas y asesinos seriales: ¿locos, malos, perversos o diabólicos?
Dr. Franco Lotito C. - Académico, escritor e investigador (PUC-UACh) - www.aurigaservicios.cl

Siempre resulta muy llamativo el hecho de analizar aquellos sujetos que presentan una “personalidad de tipo psicopática”, clasificación que está asociada, generalmente –aún cuando no exclusivamente– a los famosos asesinos seriales. Es preciso, eso sí diferenciar a estos individuos de los sujetos afectados por una “psicosis”, diagnóstico que muchos confunden, justamente, con los trastornos psicopáticos. Para aclarar aún más el tema bajo análisis, más adelante daré algunos claros ejemplos de conocidos “asesinos seriales”.

Para poder comprender bien estos dos trastornos mentales, es necesario, primero que todo, establecer las principales diferencias. Las “psicosis” se caracterizan, esencialmente, por los siguientes aspectos:
  • (a) las personas afectadas presentan una alteración grave del juicio de realidad, con pérdida de la capacidad para discriminar entre la realidad interna y la realidad externa, pudiendo el sujeto experimentar alucinaciones de tipo visual y/o auditivas,
  • (b) presentan una alteración cualitativa de la capacidad de comunicación y, en consecuencia, pérdida de la capacidad para una adecuada codificación de los mensajes con la gente que los rodea, 
  • (c) existe ausencia de conciencia de enfermedad, es decir, estos sujetos no saben –ni se dan cuenta– de que están enfermos, 
  • (d) presencia de trastornos del comportamiento: las conductas están desviadas en el plano social y resultan ser invalidantes para el individuo. Es el caso, por ejemplo, de aquellas personas que están afectadas por una esquizofrenia paranoide, sufren de catatonía, presentan un trastorno psicótico compartido, etc.
Por otra parte, los individuos con “personalidades psicopáticas” (o sociopáticas) presentan las siguientes características: 
  • (a) mantienen conservada la capacidad para distinguir entre la realidad externa e interna, 
  • (b) presentan graves trastornos de conducta, sobre todo en el plano social, (c) no tienen conciencia de malestar personal por el grave daño que le causan a sus víctimas ni tampoco ven la necesidad de hacer algún tipo de cambios en sus vidas, (d) hay conservación plena de la capacidad de comunicación, (e) se sienten muy satisfechos consigo mismos y legitimados para realizar lo que hacen, ya sea que se trate de torturar, violar o asesinar a otra persona, (f) no sienten arrepentimiento por los actos realizados en el pasado ni tampoco sienten algún tipo de preocupación por el futuro. ¿Quiénes son, entonces, estos psicópatas? ¿Hay solo hombres psicópatas? Pues bien, la psicopatía representa un trastorno mental severo y en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) se indica que se trata de un “trastorno antisocial de la personalidad” donde prevalecen las conductas abusivas, violentas y socialmente desviadas. 
Revisemos algunas características de estos individuos:
  • 1. Son sujetos inteligentes y que muestran ante los demás un encanto que es sólo superficial.
  • 2. No presentan delirios de ningún tipo.
  • 3. Hay total ausencia de sentimientos de culpa, de remordimiento o de vergüenza por sus actos por aberrantes que éstos sean.
  • 4. Presentan un alto nivel de egocentrismo e incapacidad de sentir afecto, amor o empatía por otras personas.
  • 5. Presentan problemas de conducta desde la infancia, ya que la psicopatía comienza a revelarse a los 4 o 5 años de edad, sin que importe mucho el entorno o ambiente familiar en el que nacen, siendo algunas de las señales prematuras en estos sujetos su inclinación a torturar y dar muerte a animales, la práctica de la piromanía, presentar conductas violentas y no tener ningún respeto por las normas sociales. No está de más decir, que nadie se convierte en psicópata o asesino serial a los 40 años.
  • 6. Son sujetos manipuladores, superficiales y mentirosos.
  • 7. Son muy impulsivos y con falta de autocontrol de sus conductas desviadas
  • 8. Muestran gran habilidad para ocultar y esconder sus verdaderas intenciones, en función de lo cual, fingen comportamientos de personas normales: pueden tener un trabajo estable y una familia como “fachada” para cometer sus fechorías.
  • 9. Hay ausencia total de todo tipo de responsabilidad personal por los actos que cometen, señalando, por ejemplo, que “las víctimas se lo estaban buscando”.
Los investigadores de la psiquis de los asesinos seriales señalan que los actos de estos sujetos “exhiben maldad, insensibilidad y crueldad más allá de cualquier capacidad de comprensión humana”. Revisemos, entonces, algunos casos de asesinos seriales.
  • Jeffrey Lionel Dahmer, conocido como el “caníbal de Milwaukee” fue un asesino en serie y delincuente sexual estadounidense que cometió el asesinato y desmembramiento de 17 hombres y niños entre 1978 y 1991. Muchos de sus asesinatos involucraron la práctica de necrofilia, es decir, mantener relaciones sexuales con personas muertas, así como también canibalismo y la preservación de partes del cuerpo de sus víctimas como “recuerdos” de los asesinatos.
  • Ted Bundy, el “asesino serial guapo”: fue un asesino en serie que secuestró, violó y asesinó a numerosas mujeres y niñas durante la década de 1970 y, posiblemente mucho antes, cuando era un adolescente. Después de más de una década de negaciones antes de su ejecución en 1989, Bundy confesó el asesinato de 30 mujeres en siete estados entre 1974 y 1978. El verdadero número de víctimas es desconocido y es, seguramente, mucho mayor: cercano a las 100 víctimas. Bundy era considerado un sujeto muy guapo y carismático, rasgos que explotó para ganarse la confianza de las víctimas. Se acercaba a las jóvenes en lugares públicos fingiendo lesiones, una discapacidad, o bien, personificando figuras de autoridad antes de dejarlas inconscientes y llevarlas a lugares apartados para violarlas, torturarlas y matarlas.
  • El predicador Jim Jones: fue un atractivo y carismático líder de una secta, cuyo comportamiento reflejaba a la perfección al sujeto egocéntrico, manipulador, falto de escrúpulos y ausencia de toda empatía, cuyo fin era usar a las personas como objetos para sus propios fines. Fue el fundador y líder de la secta Templo del Pueblo y llevó a sus seguidores hasta Jonestown, Guyana, donde, además de asesinar a cinco personas, instó a 917 miembros de su secta a realizar un suicidio colectivo, lo que significó la muerte y asesinato de más de 200 niños a través de la ingesta de cianuro.
Previamente, se planteó la pregunta si sólo los hombres eran asesinos seriales. La respuesta en un simple ¡No!, también hay mujeres, adolescentes y niños que disfrutan torturando y asesinando personas. Así, por ejemplo, tenemos el caso de Aileen Carol “Lee” Wuornos, mujer que asesinó a siete hombres en Florida entre 1989 y 1990. En su defensa, Wuornos afirmó que sus víctimas la habían violado, o bien, que habían intentado violarla mientras las atendía como prostituta, y que todos los asesinatos “se habían cometido en defensa propia”. También tenemos el caso de dos niñas de 12 años –Morgan Geyser y Anissa Weier– quienes presentaban un patrón continuo de conducta hostil, desobediente y desafiante ante figuras de autoridad. Las dos intentaron asesinar de 19 puñaladas a una amiga común y compañera de curso. Morgan Geyser tendía a publicar en su redes sociales frases como “Adoro matar gente” con los respectivos dibujos de niñas asesinadas y ella misma al lado como figura cuasi demoníaca y con una especie de hoz afilada en las manos.

Como se podrá advertir por estos ejemplos, este tipo se sujetos pueden ser integrantes de cualquier familia “normal” y estar muy cerca de nosotros, sin que nos demos cuenta de ello.

Digamos, finalmente, que no son personas locas, sino que son sólo sujetos malos, perversos y diabólicos.



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