Cómo el frío afecta a nuestros pequeños peludos
Por Maria Javiera Vasquez Zottele, Directora Médica
Hace poquito estuvimos conversando sobre cómo el invierno afecta a los gatitos, enfocándonos en sus desafíos respiratorios. Pero el frío del sur no discrimina, aunque sí golpea de formas muy distintas según la especie. Mientras los felinos son más de buscar el calor extremo de la estufa, en nuestros perros —sobre todo los que ya peinan canas— las bajas temperaturas y la humedad ambiental se convierten en los peores aliados de un enemigo silencioso pero muy real: el dolor crónico.
El gran hilo conductor que nos debe mover como tutores en estos meses helados no es la edad de nuestras mascotas, sino cómo el entorno agrava sus dolencias y apaga su ánimo. Es súper común escuchar que si un perro está más "mañoso" para levantarse, se aísla o ya no camina con las mismas ganas de antes, es "normal porque está viejo". Tenemos que sacar esa idea de la cabeza; el envejecimiento no es una enfermedad y el dolor jamás debe normalizarse. Lo que pasa en invierno es pura fisiología: el frío causa vasoconstricción y contracción muscular para cuidar el calor del cuerpo, lo que aumenta la rigidez y la sensibilidad en articulaciones con artrosis o problemas de columna. Esas pequeñas mañas son, en verdad, un grito silencioso de incomodidad.
Cuando un paciente empieza a mostrar estas alteraciones asociadas al frío, la solución no es simplemente darle un antiinflamatorio aislado. El dolor crónico altera todo el sistema nervioso y repercute en su salud general, por lo que el camino correcto es una consulta integral. Evaluar al paciente en 360 grados significa mirar su postura, su nutrición y su estado metabólico en conjunto. Para que esto funcione y realmente traiga alivio, la clave está en el respaldo médico: contar con un equipo multidisciplinario de profesionales especialistas de planta —y no de llamados esporádicos— marca una diferencia enorme. No solo permite que neurólogos, fisioterapeutas y médicos internos discutan el caso en tiempo real para unificar el tratamiento, sino que también le da al tutor una contención tremenda. Sabemos que ver decaer la movilidad de un compañero genera angustia, y saberse respaldado por un equipo sólido y permanente en la clínica trae mucha paz.
Dentro de este engranaje, el área de fisioterapia y rehabilitación es el motor que devuelve la calidad de vida. Una vez que el dolor se gestiona de forma médica, la rehabilitación rompe el círculo vicioso de la inmovilidad y la pérdida de masa muscular. Con técnicas no invasivas y tecnologías avanzadas o el manejo de temperatura, logramos desinflamar, devolver la flexibilidad y, al final del día, devolverles su autonomía. Abordar el invierno con un Vínculo Consciente es mirar a nuestros viejitos con empatía. Si notas que las mañanas heladas le están quitando las ganas de moverse a tu perro, recuerda que el dolor se puede gestionar. Un diagnóstico integral a tiempo, de la mano de un equipo experto y permanente, es la llave para cambiar un invierno de padecimientos por una temporada de puro confort al calor del hogar.
Maria Javiera Vasquez
Los Arrieros 2032
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