Los territorios como elementos básicos de un nuevo Chile diverso y plurinacional

Miguel Cheuqueman
Por Miguel Cheuqueman. Dirigente Mapuche. Territorio Kunko Puken, 2021. "Visiones interculturales para un nuevo Chile"


Los derechos contemplados en los tratados internacionales firmados por Chile, los compromisos no cumplidos en temática indígena y los estándares mínimos de convivencia como es El reconocimiento constitucional como primeras naciones indígenas, la plurinacional e interculturalidad son solo el piso de lo que podemos entender como la nueva relación entre las primeras Naciones indígenas y el Estado Chileno, ya que el diagnóstico de la actual situación de la primeras Naciones Indígenas está claro y consensuado a través de los informes anuales de los relatores especiales de asuntos indígenas de Naciones Unidas, los informes sombra de ONG chilenas y el conocido informe denominado “Verdad Histórica y Nuevo Trato”. Los mapuche por ejemplo hoy viven en solo el 5 % de su territorio ancestral, que en este lado de la Cordillera de los Andes alcazaba a los 10 millones de hectáreas. Además, estas tierras están descertificadas, sin agua, rodeadas de forestales, densamente pobladas, con precarios servicios públicos, o sea, los descendientes de una de las naciones indígenas más grande del cono sur se encuentran hacinados en las peores tierras posibles en su propio territorio.

En el pasado reciente se han desarrollado tres intentos de mejorar la situación territorial, por lo menos de la Nación Mapuche, durante el gobierno de Salvador Allende se devolvieron tierras a través de la reforma agraria, con la finalidad de restituir parte de las tierras arrebatadas por las leyes del joven Estado Chileno lo que duro muy poco solo hasta el golpe militar de 1973, en 1993 se promulga la ley 19.253 conocida como la ley indígena que dentro de su articulados tiene el articulo 20 letra A y B donde se contemplan mecanismos de postulación y reivindicación de tierras que antiguamente fueron escrituradas por el mismos estado de Chile para agrupaciones indígenas como los denominados títulos de Comisaria y de Merced entro otros y durante el gobierno de Ricardo Lagos, se propuso las denominadas “Áreas de Desarrollo Indígenas” a través del Programa Orígenes, que se presentaban como una forma de generar desarrollo económico en territorios supra comunales y donde los servicios públicos vinculados con temáticas indígenas se coordinarían para desarrollar actividades de asesoramiento y financiamiento de iniciativas productivas comunitarias en beneficios de la comunidades , lo que no prosperó porque solo duró hasta que se terminó el dinero del programa Orígenes . En varios países de la región podemos apreciar que existen con distintos nombre espacios de autonomía territorial indígena, como en Colombia, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Panamá y México entre otros. Para avanzar en la descentralización y en mayores espacios de autonomía territorial indígenas en Chile, se podría empezar con las comunas con alta población de primeras naciones, (sobre el 50 %) trabajando para el establecimiento de “territorios especiales indígenas” con el objetivo de resguardar las formas de vida de estas poblaciones y sus territorios ancestrales, elemento muy importante para la continuidad de su existencia como nación originaria o parte de ella. Es importante considerar que las autonomías indígenas de la región también comparten un plan maestro de desarrollo como guía para cada territorio, en Colombia por ejemplo, se llama “Planes de vida”; en Chile solo los Mapuche Lafkenche tienen una manera ordenada de proyectar su territorio, esto a través de los denominados “Planes de Administración“ de los espacios costeros marinos de pueblos originarios bajo la ley 20.249, conocida como “Ley Lafkenche”.

Respecto de los “territorios especiales indígenas” a los que me referí en el párrafo anterior, me gustaría precisar que esto podría ser el inicio en un largo proceso de construcción de autonomías territoriales indígenas en Chile, que nos podría llevar paulatinamente a contar con espacios donde las diferentes nacionalidades indígenas o parte de ellas los que podrían ayudar a preservar sus prácticas culturales, religiosas y políticas en territorios resguardados en todos el país .

Finalmente mencionar que parece lógico las tierras escriturada antiguamente sean devueltas a los descendientes como una forma de resarcir las injusticias histórica como los plantea claramente el informe Verdad histórica y nuevo trato , que las antiguas áreas de desarrollo indígenas levantadas con el programa orígenes se pudieran transformar en los “territorios especiales indígenas”, ya que su situación no ha cambiado muchos en estos últimos años .

En lo local, la comuna de San Juan de la Costa a mi parecer reúne varias de las características que se podrían considerar para ser denominado “territorio especial indígenas”, como tener sobre el 80% de población indígena , una marcada cultura mapuche wiyiche, el uso del chezugun, prácticas culturales, deportivas y religiosas claramente distintivas , un alto grado de pobreza multidimensional (una de las tres más pobre del país), 90 por ciento rural , alto índices de adultos mayores y la Cordillera de la Costa, que es una de los 14 pulmones del mundo. Esta gran cantidad de particularidades sin duda permiten señalar que es un “territorio especial indígena” y por ello hay que resguardarlo, tanto por el bien de sus habitantes y sobre todo de la humanidad. Este es el desafío para el nuevo Chile, un compromiso que todos debiésemos tomar y materializar para que las nuevas generaciones vivan en un entorno sano, justo, diverso y libre.


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