Síndrome Miofascial: ¡Ese dolor no es normal!

Síndrome Miofascial:
Según lo informado a Paislobo Prensa: Los músculos componen una gran parte de nuestro peso corporal y son fundamentales para nuestra funcionalidad. Cuando sientes un dolor inusual podrías estar sufriendo de esta condición.

En la actualidad, el cansancio suele ser parte de la vida de un adulto promedio en Chile, en la mayoría asociado a la alta exigencia física del día a día, lo que junto a malas posturas, sueño no reparador, estrés, entre otras, podrían generar dolores musculares los que no son comunes.
“El Síndrome Miofascial (SMF) es un cuadro de dolor, ya sea agudo o crónico, de origen muscular localizado o en un grupo muscular que se genera. Es prevalente e incapacitante. Suele aparecer tras microtraumatismos repetidos o por el uso excesivo del músculo, y se puede reconocer por la aparición de una banda tensa y dolente tanto a la palpación como espontáneamente”, explica la kinesióloga Erika Troncoso.
Quienes más sufren de esta enfermedad son hombres y mujeres en condición laboral activa entre los 30 y 50 años.
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Los músculos que con mayor frecuencia se afectan son aquellos que se utilizan para mantener la postura, como los de cuello, hombros y cintura pélvica. Esto podría acompañarse de:

  • Dolor exquisito en la banda tensa. 
  • Debilidad muscular. 
  • Fatigabilidad muscular. 
  • Dolor reproducible y referido. 
  • Respuesta de espasmo local. 
  • Limitación de rangos de movimiento. 
  • Síntomas autonómicos. 


También, se puede acompañar de otros síntomas, como mareos, visión borrosa, hiperestesia, adormecimiento, hormigueo y espasmos o calambres, intolerancia al trabajo, fatiga y debilidad.

Sin embargo, tiene solución, dependiendo de la gravedad. De todas maneras, el tratamiento debe ser individualizado y obedecerá según el diagnóstico del profesional. Entre los posibles , se encuentran:

Ejercicio: se recomienda hacer rutinas que ayuden a mantener la fuerza muscular y mantener la funcionalidad para desarrollar las actividades de la vida diaria.

Modificaciones en postura o modos: se trabaja en corregir la forma en que nos sentamos, paramos y movemos. Es importante evaluar el puesto de trabajo y buscar la manera ideal para mantener una postura erguida.

Disminución del estrés: este factor puede provocar que el dolor sea mayor, por lo mismo, es importante buscar técnicas integrales que permitan manejar de mejor manera las situaciones de alta tensión.

Masajes: con elongación y trabajo localizado es posible aliviar en cierto nivel el dolor.

Relajantes musculares: ayudan a liberar la tensión muscular localizada.

Infiltración del punto de gatillo: mediante punción seca, anestésicos locales, corticoides o toxina botulínica, lo que alivia en gran medida la irradiación del dolor.



Información enviada a PL por: Javiera Horta