Información y medias verdades

Dr. Ricardo R. Vega Bois, Académico Universidad de Los Lagos
Por el Dr. Ricardo R. Vega Bois, Académico Universidad de Los Lagos.

Estamos en una época de accesibilidad a una gran cantidad de información disponible, abundante, reiterativa y de fácil obtención. El concepto más puro nos lleva a pensar en algo inicialmente desconocido, que a través de un conjunto de datos interpretados, nos entrega conocimiento sobre ese algo. Una vez producido dicho efecto, su retiración lleva a lo comunicado, nuevamente a la categoría de dato (Teoría General de Sistemas).

Podemos por lo anterior, deducir que el impacto de la información es el inicial, es decir cuando los datos interpretados nos dan a conocer algo, pero en su reiteración esta ya pierde dicha cualidad, regresando a un nivel básico de poco o nulo aporte. Acá nos podemos ya detener a pensar en las noticias dadas a conocer por los medios de comunicación, cuando repiten una y otra vez un evento u opinión. Otra dimensión tienen las noticias falsas, las cuales intencionadamente presentan una mentira, total o parcial, como verdad. Estas generalmente se diseminan cuan virus por redes sociales, siendo replicadas una y otra vez, “hasta el infinito y más allá”…

Las ahora conocidas como fake news por su acepción en inglés, son muy comunes y tienen algunas características transversales, entre ellas:

  • Siempre hay una intencionalidad, ya sea confundir, dañar, asombrar, direccionar opinión, etc. Esto ya nos da una pista de como poder desconfiar. Otra dimensión, extraña por lo demás, es la de diversión, sin dimensionar el verdadero efecto final, incierto por lo demás.
  • No existe una fuente clara o la que se menciona no tiene un enlace para ser confirmada.
  • Generalmente se refieren a temas de actualidad o personas destacadas en diferentes ámbitos.
  • Su presentación es en un estilo similar a noticias y comunicados oficiales, generalmente con pequeños detalles de estilo que las dejan en evidencia. Incluso presentan faltas ortográficas o de sintaxis gramatical.
  • A mayor reproducción ganan en credibilidad siendo menos cuestionadas.




Según Salas -2019- (1), la primera fake news de la Historia Contemporánea fue publicada por el periódico neoyorquino The Sun en 1835 e informaba de seres que habitaban la Luna. La noticia causó un enorme impacto en EE.UU. gracias a tres factores: la aparición de las prensas de alta capacidad, la caída del precio de los periódicos (la penny press), y la llegada de los nuevos medios de transporte que superaban la velocidad de los caballos por primera vez en la historia: los trenes y los barcos de vapor. Esos factores ayudaron a difundir a gran escala una información falsa y sensacionalista bajo el disfraz de una noticia verdadera.

Desde entonces a nuestros tiempos, gracias a la tecnología y otros factores como pérdida de valores, es ya común encontrar a diario decenas de noticias falsas o “medias verdades” en diferentes medios y redes sociales, siendo las denominadas verdades a medias de una peligrosidad mayor al tener un fuerte componente verídico en su constructo.

La actual pandemia mundial ha dado lugar a mucha información de dudosa veracidad hasta groseramente falsa, pero increíblemente difundidas masivamente como verdaderas. Hemos conocido “noticias” que dan cuenta desde leones por las calles de Moscú a fin de evitar la vulneración de la cuarentena, hasta la propagación del virus a través de tecnologías de telecomunicaciones, antenas 5g por ejemplo.

El concepto ético y moral está siempre presente en las actuaciones humanas y esta no es la excepción. Ya Sócrates (399 – 470 AC) (2) nos entregaba directrices para efectuar un comunicado (noticia) al establecer tres filtros: Verdad, Bondad y Utilidad, siendo una lección de prudencia que prevalece hasta nuestros días.

Cuenta la historia (3) que un día llegó muy agitado a él un discípulo, indicando este que había escuchado algo muy terrible sobre su maestro. Como era su costumbre, el sabio griego le formuló una pregunta a su ansioso discípulo. Dicho interrogante era: “¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es verdad?” El discípulo pensó un momento. En realidad, no podía estar seguro de si lo que había escuchado podía catalogarse como malevolencia. Todo era cuestión de perspectivas. “Entonces no sabes si todo es cierto o no”, dijo el filósofo. El discípulo tuvo que admitir que no.

Luego el gran maestro griego formuló una segunda pregunta: “¿Lo que vas a decirme es bueno o no?” El discípulo contestó que, por supuesto, no era nada bueno. Todo lo contrario. Lo que tenía que contarle eran palabras que, a su juicio, le causarían malestar y aflicción. Entonces Sócrates señaló: “Vas a decirme algo malo, pero no estás totalmente seguro de que sea cierto”. El discípulo admitió que así era.

Para terminar, Sócrates debía plantear un tercer interrogante y así lo hizo. Dijo: “¿Me va a servir de algo lo que tienes que decirme de mi amigo?” El discípulo dudó. En realidad no sabía si esa información le sería de utilidad o no. Quizás solo lo distanciaría de ese amigo, pero teniendo en cuenta que no se sabía si era verdad o no, tal vez saberlo no resultaba útil. Al final el filósofo se negó a escuchar lo que su discípulo quería decirle. “Si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno e incluso no es útil ¿Para qué querría saberlo?", dijo como conclusión.

Si quienes propagan noticias de dudosa veracidad aplicaran los filtros de Sócrates la verdad, la bondad y la utilidad, muchas cosas no se publicarían. A juicio del filósofo, estas son las preguntas que toda persona se debe formular antes de decir algo. La primera: ¿Estoy seguro de que lo que voy a decir es cierto? La segunda: ¿Lo que voy a decir es bueno? Y la tercera: ¿Es necesario decirlo?

Mucho daño se genera con la mentira, pues es el nombre único que tiene una noticia falsa, una media verdad o un dato cambiado o falso. Deberíamos aplicarlo incluso a lo que decimos, pues las palabras también dañan.

(1) Salas Abad, Carlos (2019). “La primera fake news de la historia”. Historia y Comunicación Social (Vol. 24, Issue 2). Publisher: Universidad Complutense de Madrid. 
(2) En griego antiguo, Σωκράτης, Sōkrátēs; Alopece, Atenas, Antigua Grecia, 470 a. C. - ib., 399 a. C. 
(3) https://lamenteesmaravillosa.com/los-tres-filtros-de-socrates/


Comunicado de Prensa / Fuente: Dr. Ricardo R. Vega Bois