Activación Económica versus Salud

Activación económica
Por Ricardo R. Vega Bois. Académico Universidad de Los Lagos.

Ricardo R. Vega Bois
Los indicadores económicos reflejo de una recesión económica producto de las medidas sanitarias por la Pandemia, ejercen una presión por si solos, la que es sumada a la que efectúan los diferentes actores, se convierte en una gran presión sistémica.

Técnicamente se considera recesión cuando se presenta una tasa negativa del PIB durante dos trimestres consecutivos y suelen conllevar disminución del consumo, de la inversión y del requerimiento de servicios, acarreando a la vez desempleo. También es común que en estos períodos baje la inflación (IPC para nuestro medio), o al menos se contenga.

Las recesiones “comunes”, no inducidas como esta, tienen generalmente características históricas de haber sido antecedidas por extensos períodos de bonanza económica, lo que se ha plasmado en lo denominado “ciclos económicos” y es justamente esta teoría la que preocupa hoy a los expertos y autoridades administrativas del país, pues estamos ante una situación causa – efecto diferente.




Una “recesión común” tiene generalmente como causas sobreproducción acumulada en un ambiente de sostenido crecimiento económico, aumentando los precios de materias primas, índices bursátiles y de las viviendas, lo que lleva a la población a sobre endeudarse al existir incentivos abiertos para ello, provocando después de un ciclo, una ralentización económica superior al crecimiento, cayéndose en recesión. Si nos enfrentáramos a esta situación, la historia (y la teoría de los ciclos económicos) apunta a un período posterior no muy lejano de reactivación económica, pero al parecer no es este al caso actual.

¿Cuál es la situación actual entonces? La respuesta es que tenemos una recesión económica inducida producto de las medidas de restricción de la actividad económica, en respuesta a la pandemia. Aquello presenta por tanto características especiales, a saber:
  • Si bien los efectos son los mismos, el inductor (causal) es diferente al ser impuesto.
  • Los ciclos de recuperación se producirán en la medida que se “recojan” las medidas restrictivas.
  • Al no ser una recesión clásica, la reacción del mercado no es natural, sino que en cierta medida, controlable.
  • El período de recesión no tiene (no tendrá) la duración cíclica histórica, siendo excepcional y condicionado a una gran variable: la Pandemia.
  • Existe presión creciente de diferentes actores económicos y sociales en un sentido u otro, en liberar o mantener.

Todo lo anterior nos enfrenta a conflictos, los que van desde una óptica ética, pasando por aspectos sociales, hasta económicos. La pregunta cambia entonces a ¿es dable, dadas las diferentes variables y la situación sanitaria, liberar las restricciones económicas?

Como se ha tratado de enfrentar esta crisis económica aplicando las viejas recetas de la economía tradicional, buscando espacios para liberar restricciones y generar un efecto reactivador, se ha caído a mi parecer, en un peligroso círculo vicioso, el cual genera reactivación por dos, es decir económica y de casos de contagios a la vez, obligando a regresar a las restricciones anteriores. El problema es que así se agravan los costos sociales y económicos en el corto plazo, en vez de aliviarlos.

Queda de manifiesto que no se ha comprendido aún, que esta vez los ciclos históricos no se darán, serán más largos y que cualquier intento de “romper” abruptamente con los impactos económicos, tendrá serias secuelas sanitarias en la población.

Difícil situación que enfrenta a la reactivación económica con la salud. Cierta lógica nos indica lo que es primero: la salud, no siendo esto una frase semántica, sino que todo indica que controlando dicha variable recién se podrá avanzar con mayor efectividad en la recuperación paulatina económica. Cualquier camino al revés parece equivocado.



Comunicado de Prensa / Fuente: Ricardo R. Vega Bois