“El costo de la crisis no lo puede seguir pagando la clase media"

Por Diego Gerter Rojas, Convergencia Social.


Las palabras del ministro de Salud, Enrique Paris, evidenciando que Chile no posee una red de protección social que permita un confinamiento total para frenar la propagación del COVID-19, no es otra cosa que la constatación de la completa desprotección, en términos sociales, en que vive el 80% de la población.


Pese a que sus dichos resonaron en los medios y la opinión pública, el ministro Paris no dijo nada que no sepamos. Si bien el Ingreso Familiar de Emergencia surgió como una respuesta para los sectores más precarizados de la población, la situación de la clase media es igualmente dramática ya que ésta se sustenta fundamentalmente en los ingresos formales y en el crédito, ya sea hipotecario y/o de consumo, y no posee ningún tipo de ayuda permanente para afrontar gastos en salud, educación y vivienda. Ante el desempleo, los ahorros de las AFP se convirtieron en el único salvavidas para paliar la crisis.

La pregunta es ¿por qué la clase media que es la que más aporta ingresos al Estado a través del impuesto al valor agregado (IVA) no tiene un apoyo permanente? Dicho de otro modo ¿son los sectores medios los que deben seguir pagando la crisis o debemos buscar una carga de impuestos que corrija las desigualdades?

Recordemos los datos entregados por la Cepal en 2017. En Chile el 10% más rico posee el 66% de los recursos del país, y el 1% más rico acumula del 26% de la riqueza del país, mientras que el 50% de la población sólo concentra el 2,1% de la riqueza. Por otro lado, el 50% de los trabajadores en Chile gana 400 mil pesos o menos (INE).

Veamos ahora cómo se distribuyen los impuestos en nuestro país. La principal fuente de los ingresos del viene del Impuesto al Valor Agregado y del impuesto de otros bienes y servicios, con el 54,1% pagado por todos los chilenos, mientras que los impuestos personales (Impuesto Global Complementario), que sólo agrava a quienes perciban una renta que exceda los 8 millones de pesos, sólo representa el 9,8% de los ingresos del Estado. En la OCDE en cambio, como punto de comparación, la mayor proporción de los ingresos del Estado proviene de los impuestos personales y contribuciones sociales, teniendo como promedio un 24%, mientras que el IVA representa sólo el 23% en promedio en los estados miembros de la OCDE.

¿Cuál es el punto? Que con esta estructura impositiva Chile está en el top ten de los países más desiguales del mundo. El rol que juegan los impuestos por lo tanto es clave a la hora de reducir las desigualdades. Las transferencias y el acceso a derechos sociales garantizados, como parte de políticas económicas y sociales universales propenden a la igualdad, que tiene como fin garantizar una vida digna para todos.

Por eso desde Convergencia Social y el Frente Amplio hemos propuesto tres medidas para recaudar fondos estatales y que los mismos de siempre no terminen pagando el costo de la crisis: 1) Impuesto a los Súper Ricos (el 1% que concentra el 26% de la riqueza); 2) Royalty a la Minería por la Explotación del Litio y el Cobre; 3) Impuesto a las Grandes Empresas que hoy gozan de beneficios tributarios.

Comunicado de Prensa / Fuente: convergenciasocial.d25@gmail.com

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