El líder y el respeto por el tiempo de los demás

El líder y el respeto por el tiempo de los demás
Dr. Franco Lotito C. - Académico, escritor e investigador (PUC-UACh) – www.aurigaservicios.cl



“Los grandes logros de cualquier persona dependen, generalmente, de muchas manos, mentes y corazones” (Walt Disney, empresario, guionista y productor de cine, gestor de un verdadero imperio de la entretención).

Todas las personas, incluyendo a quienes nosotros consideramos nuestros líderes, deben aprender –o por lo menos tener muy claro y muy presente– que todos nosotros tenemos compromisos personales que queremos cumplir y honrar, especialmente, cuando deseamos ser responsables, cuidadosos y respetuosos con los tiempos de los demás.

Al respecto de lo anterior, los conocidos expertos en liderazgo John Maxwell, autor del libro “Desarrolle el líder que está en usted” y Stephen Covey, autor del libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”, tienen mucho que decirnos.

En este sentido, algunas de las principales reglas y principios de conducta que quienes desean convertirse en líderes deben aprender muy rápidamente –con la finalidad de respetar a las personas y cuidar la sana convivencia y el buen clima laboral en una empresa– son las siguientes:
  1. No imponga reuniones a los colaboradores cerca de la hora de salida del trabajo: ya que lo único que logra ese tipo de decisiones, es despertar la molestia y frustración de quienes han cumplido con su diario deber laboral, y ahora, lo que desean, es disfrutar de su merecido tiempo de descanso y estar con sus familias.
  2. Respetar la hora de inicio de una reunión es una virtud que debe ser prontamente aprendida por el líder, al igual que lo es, el acto de finalizar dicha reunión a la hora fijada previamente: extender eternamente una reunión no la hace “más productiva”, sino que por el contrario, ello termina por agotar la paciencia de las personas y hacerlas pensar que, una vez más, “se está perdiendo el tiempo” en reuniones que son inútiles.
  3. No llame y/o cite a sus colaboradores fuera de sus horarios de trabajo: con este tipo de conductas lo que logra el supuesto líder, es tener en su entorno a personas molestas, irritadas o indignadas por el hecho de que se les coarte o interrumpa su merecido descanso, por cuanto, para poder ser productivos y eficientes en las labores a desempeñar, las personas necesitan de un tiempo prudente para reponer sus fuerzas y energías.
  4. Recuerde que todas las personas tienen un espacio, un lugar y un tiempo para poder disfrutar de sus comidas: acortar dicho tiempo y/o correr arbitrariamente la hora establecida para la colación de los trabajadores por un deseo o necesidad personal de aquel sujeto que hace de líder, se convierte en una grave falta al orden y/o reglas de convivencia previamente acordadas, o bien, a las estipulaciones fijadas en el contrato de trabajo, además de ser una falta de respeto para el trabajador que desea desempeñarse de la mejor forma posible, y con su mejor actitud y disposición personal en su puesto de trabajo.
  5. No se moleste y/o incomode si sus colaboradores no responden o no lo atienden en sus momentos de descanso: lo último que podría –o debería– hacer una persona que ejerce una posición de liderazgo, es experimentar molestia, rabia o resentimiento porque algunos de sus colaboradores no “se dignaron” responder o acudir de inmediato al primer silbido de dicho líder, por cuanto, eso significa que este sujeto no está entendiendo que las otras personas –aun cuando sean sólo sus subordinados– tienen ciertos derechos que no pueden ser conculcados de manera arbitraria o sólo porque al “jefe se le ocurrió”.
  6. No culpe a sus colaboradores por los malos resultados obtenidos por usted: sólo los malos jefes –o “anti-líderes”– se desligan de la responsabilidad que tienen por los malos resultados obtenidos en su unidad de trabajo, buscando, justamente, culpar al equipo bajo su mando, lavándose las manos y evitando hacerse responsable por los negativos resultados registrados en la empresa, así como de las consecuencias que ello trae consigo.
Ahora bien, como corolario final de las sugerencias y recomendaciones que se han planteado más arriba, es preciso destacar, que el “respeto por el tiempo y la dignidad de los colaboradores” representa una gran virtud que un verdadero líder debe aprender a tener en consideración desde el primer día en que se hace cargo de un grupo de personas. Lo anterior implica, asimismo, evitar caer en la tentación de fomentar la división y las rencillas entre sus trabajadores, así como generar y/o participar en chismes y rumores infundados, ya que eso significaría que este anti-líder no ha entendido la importancia de generar un verdadero “espíritu de equipo” al interior de su unidad de trabajo. De otra forma –y en un tiempo relativamente corto– este supuesto líder corre el serio riesgo de auto descalificarse frente a su gente y de perder, asimismo, todo tipo de llegada e influencia sobre sus colaboradores.

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