¿Debería tomar antibióticos si creo que tengo neumonía?

Las enfermedades respiratorias atacan a nuestros seres queridos sobre todo en los meses más fríos y húmedos. Aquí una pequeña guía sobre el uso (o no) de antibióticos en estos casos.

Se acerca el invierno y las enfermedades respiratorias vienen de la mano. Influenza, bronquitis y neumonía afectan a nuestros niños y adultos mayores, causándonos preocupación. Allí es cuando un amigo, un familiar o una vecina -caso habitual por lo demás- te cuenta que hace poco estuvo enferma y le sobró amoxicilina o azitromicina de su tratamiento, y te los ofrece para que trates con ellas a tus seres queridos ¿Deberías hacerlo?

Responder esta pregunta es extenso y complejo, pero podemos darte algunas luces para que entiendas qué son estos antibióticos, para qué sirven, cuándo se recetan y cuándo no.

¿Qué es la neumonía?


Cuando decimos neumonía, usualmente nos referimos a lo que en el ámbito médico se conoce como neumonía adquirida en la comunidad, o NAC. Esta es una enfermedad infecciosa que ataca al tejido pulmonar, cuyos síntomas pueden incluir malestar general, molestias para respirar, sensación febril, tos y expectoración mucopurulenta, que pueden estar presentes en otras enfermedades.

No todos los síntomas y signos descritos se presentarán durante el curso de la enfermedad. Incluso, en los adultos mayores es probable que no tengamos los signos típicos. En ellos la fiebre es rara, pudiendo manifestarse con desorientación, falta de apetito, alteración del sueño, etc., síntomas que pueden ser provocados por otras infecciones. Esto es especialmente relevante porque la mortalidad por neumonía en adultos mayores es mucho más alta que en gente joven.

Ante estos síntomas, la recomendación es asistir al médico. Este realizará una entrevista y examen físico. Según la evidencia, los síntomas y signos observados durante el examen físico son poco sensibles y específicos. Esto significa que no es tan simple, incluso para los profesionales, detectar una neumonía y hacer un diagnóstico preciso, por lo que de sospecharse una neumonía el profesional solicitará una radiografía de tórax para confirmar la enfermedad.

¿Cómo se trata?


El tratamiento dependerá del diagnóstico y la severidad de los síntomas, donde incluso podría ser necesario hospitalizar.

La neumonía puede ser ocasionada por distintos microorganismos, pueden ser virus, bacterias e incluso hongos. Es por ello que no todas las neumonías se tratan con antibióticos (que, como su nombre indica, son fármacos utilizados contra las bacterias), o algunas se tratan con más de uno.

La mayoría de la neumonías suelen tratarse con amoxicilina (usualmente asociada a ácido clavulánico). En pacientes con alergia a la penicilina, pueden ser tratadas con macrólidos como la azitromicina. Es importante que sea el médico quien indique el tratamiento, la dosis y la cantidad de días que deba tomar estos medicamentos.

La resistencia a antibióticos, uno de los grandes desafíos del siglo XXI


El descubrimiento de la penicilina en 1928 (¡Hace menos de 100 años!), fue uno de los avances científicos más importantes de la humanidad, iniciando la “era antibiótica” que disminuyó considerablemente la mortalidad por enfermedades infectocontagiosas.

Pero esta era, está cerca de acabarse. Actualmente, muchísimas bacterias que alguna vez fueron susceptibles a la penicilina, son resistentes a ella. Esto es muy simple: cuando tratas una enfermedad con un antibiótico por un tiempo o con dosis insuficientes, sobrevivirán las bacterias más resistentes, que se multiplicarán y darán lugar a cepas resistentes al antibiótico.

En la actualidad, muchos pacientes hospitalizados tienen infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos tradicionales, por lo que deben ser tratados con antibióticos mucho más potentes. Debido al mal uso de antibióticos, como sucede con la automedicación, que promueven la aparición de bacterias resistentes, este escenario es cada día más frecuente ¿Qué ocurrirá cuando te enfermes por una infección resistente incluso al antibiótico más fuerte?

Fuente: Agencia MI

Clínica Alemana Osorno