Columna: Filosofía en nuestros tiempos

Por Guido Asencio Gallardo /Académico.

En esta columna abordaré la filosofía desde la cotidianeidad de nuestros tiempos, con una mirada que determine su origen y su perspectiva, rescatando el carácter simbólico que representa el ser consciente, teniendo en cuenta el hecho de dejar de lado aspectos que se centren en la valoración de un mundo de apariencias, para dar paso a elementos que rescatan valores de la humanidad, colocándolos al servicio de un saber cotidiano, que nos lleva a desarrollar un pensamiento crítico, reflexivo, analítico, con una visión ética orientada a reunificar el conocimiento, reconociendo su carácter multidisciplinar como una ciencia madre.

El origen de la palabra filosofía deriva del latín philosophía, instalada como la ciencia que busca el descubrimiento que propicia la naturaleza, en una definición más práctica es interpretada como el amor a la sabiduría, que se relaciona con conocimiento de los fenómenos apreciando sus causas y efectos, en otras instancias se interpreta como el encuentro entre lo palpable originado por las primeras manifestaciones que describen el origen de la creación, contractada con descubrimientos científicos que incorporan otras ciencias como complemento al desarrollo del conocimiento.

En una suerte de evolución en cuanto a conocimientos, el saber filosófico añade elementos sustanciales que se encuentran en su sabiduría considerando herramientas más sofisticadas que interpreten lo incierto de las realidades, bajo parámetros que permitan contribuir a la reflexión sobre los grandes problemas de la actualidad, tanto en el ámbito individual como en el colectivo, por ejemplo hoy existen muchos temas donde la filosofía puede tener una postura, tales como; ecología, derechos humanos, sistema productivo, formas de participación ciudadana, interculturalidad, inmigración, constitucionalidad, etcétera.

A diferencia del comportamiento cotidiano conectado con la filosofía que domina por esencia el pensamiento, el saber con sentido ético va más allá, considerando el dominio de sus instintos para alejar el mal, la miseria y enfrentar su propia conciencia, lo cual implica entender que debe alejarse de la mentira, ignorancia y ambición, en este sentido en esta columna se podrá reflexionar acerca de abrir el espectro hacia el entendimiento de la vida social, política y económica que hoy en día enfrenta a las ciencias positivistas, para aprender a salirse del fenómeno y abstraerse de la realidad y someterla a examen con el afán de buscar nuevos caminos que puedan dar claridad de lo que está pasando.

Para el saber cotidiano resulta de gran importancia conocer las enseñanzas filosóficas que traen consigo la preparación de una persona, en su afán por buscar conocimientos que llevan a comprender el sentido que implica la pertenencia a una ciencia, con lo cual es preciso conocer ¿a qué se refiere la filosofía? como un concepto que se ha traído desde sus orígenes la práctica cotidiana de sus quehaceres, entregándole un valor importante a la interpretación como máxima de una dialéctica en construcción permanente, buscando resolver ideas generales que llevan a una permanente búsqueda de preguntas esenciales como quien soy, quienes son los otros y como seremos en el futuro.

En este orden de las cosas, la filosofía puede subdividirse en dos, por un lado se encontraría la filosofía natural que coloca su énfasis en elementos derivados del método cartesiano conocido como científico y que es producto de una investigación basada en las leyes naturales, y por otro lado se acerca a aspectos morales que abordan elementos como la ética, la bondad, la tolerancia, entre otras que se acercan más a la interpretación de virtudes que deben incorporarse al comportamiento humano, bajo la premisa de la necesidad de establecer cánones de conductas deseables, cuyo objetivo se centra en la práctica de principios y máximas que conforman una base para el establecimiento de doctrinas marcadas por sistemas enseñanzas que implican un constructo que apunta hacia el mejoramiento continuo de apreciar las costumbres, las formas de comportamiento, conocimientos éticos y morales que debieran estar incorporados de manera explicita en los planteles educativos, para cultivar el entendimiento de la progresión del conocimiento, no como una forma acumulativa per sé, sino como una manera de enfrentar contrariedades, sufrimientos y sacrificios que expresen grados de vivencias o experiencias que, en definitiva, sirvan para desenvolverse en la vida.

Uno de los elementos que se rescatan en la filosofía también está dado por no perder la capacidad de asombro, un hombre que busca siempre nuevos caminos, estaría preparado para abrirse a nuevos horizontes de forma constante, eximiéndose de la desidia hacia los fenómenos que ocurren, tanto en su entorno, como en él mismo, por lo tanto, en términos prácticos debe proceder a indagar, estudiar y descubrir de manera persistente en un ambiente activo, encontrando causas que muchas veces terminan siendo incomprensibles a primera vista, lo cual anima a poder adentrarse aún más en lo desconocido, para encontrar su misión que debiera ser una función inherente a todo ser humano creado bajo las mismas condiciones naturales, con el fin de conocer de dónde viene, hacia donde debe dirigirse y comenzar a reflexionar sobre lo que le queda por recorrer.

En el momento que vive la humanidad, resulta legítimo pensar que la Pandemia que ha traído consigo el debilitamiento de todos sistemas, donde hay espacio para la filosofía, colocando en tela de juicio algunos conceptos que considerábamos básicos y verdaderos, pero parecen tambalear o simplemente se han destruido frente a nuestros ojos. Por lo tanto, podríamos revivir el pensamiento de algunos filósofos que han trascendido su pensamiento hasta nuestros días, colocando por ejemplo la reflexión de Kant quien planteo la “distinción entre la legalidad y moralidad”, Hobbes que señaló que “el poder político no deriva de Dios, sino que es fruto de un pacto o contrato social” o Descartes, que afirmaba que “todos los hombres, por naturaleza, tienen la capacidad de razonar o de juzgar”, para Heráclito en su teoría del todo fluye “nada es permanente”, podríamos seguir, pero lo importante de esto es que son pensamientos que trascienden el tiempo y que siguen vigentes a la hora de pensar lo cotidiano.